El
suicidio consiste en ponerle fin a tu propia vida, esta reacción
trágica surge cuando las personas creen que los problemas no tienen
solución y que el suicidio es la única forma de poner fin al dolor.
Los
pensamientos suicidas surgen con mayor frecuencia cuando se presenta
una situación abrumadora o muy dolorosa. Aparece cuando la persona cree
que no hay esperanzas en el futuro y percibe el suicidio como la única
solución. Generalmente la persona experimenta una especie de estrechez
de conciencia donde empieza a tener la convicción de que el suicidio es
la única salida.
El
suicidio en niños y adolescentes surge cuando perciben que una
situación es muy grave e insuperable. Lo que a un adulto podría
parecerle leve, como, por ejemplo, la pérdida de un afecto. En algunos
casos, un niño o un adolescente puede tener pensamientos suicidas debido
a determinadas circunstancias de la vida sobre las que no quiere
hablar, ya sea por vergüenza o culpa, como diferentes tipos de abusos,
embarazos adolescentes, etc.
Si
teme que un amigo o un familiar está en riesgo de suicidio, preguntarle
sobre sus pensamientos e intenciones suicidas es la mejor manera de
identificar el riesgo. Los signos que advierten sobre el suicidio o los
pensamientos suicidas no siempre son obvios y pueden cambiar de persona
a persona. Algunos dejan en claro sus intenciones mientras que otros
guardan en secreto sus pensamientos y sentimientos suicidas. Algunos de
estos síntomas son:
-Estar
padeciendo una depresión. El riesgo de suicidio de los pacientes
diagnosticados con depresión es tres veces mayor que en la población
general y se estima que el 80% de los suicidios consumados presentan un
cuadro depresivo.
-Preocuparse por la muerte, por morir.
-Hablar
acerca del suicidio; por ejemplo, con dichos como “me voy a suicidar”,
“desearía estar muerto” o “desearía no haber nacido”
-Obtener los medios para quitarse la vida, por ejemplo, comprar un arma o almacenar pastillas.
-Aislarse de la sociedad y querer estar solo.
-Hacer actividades arriesgadas o autodestructivas, como consumir drogas o manejar de manera negligente.
-Regalar las pertenencias o poner los asuntos personales en orden cuando no hay otra explicación lógica para hacerlo.
-Despedirse de las personas como si no se las fuera a ver más.
Si
ve que alguna persona cercana está exhibiendo signos de suicidio,
ayúdela para que busque ayuda profesional de inmediato. Recuerde que la
persona no está percibiendo la realidad tal como usted la ve. Está
visualizando el suicido como la única solución que existe, frente a esa
situación que percibe como muy dolorosa e insoportable.
Si
es usted quien tienes pensamientos suicidas recurra de inmediato a un
profesional de salud mental. Recuerde que los sentimientos suicidas son
temporales. Si se siente desesperanzado o siente que seguir viviendo no
vale la pena, recuerde que el tratamiento puede ayudarle a ver la vida
desde otra perspectiva y a mejorar su calidad de vida. Bajo ningún punto
actúe impulsivamente, porque frente al suicidio las consecuencias son
irreversibles