En
esta pandemia del Coronavirus, desde el resto del país se han dado
cuenta de la gravedad que viven los territorios aislados como Patagonia
extrema al pasar por graves catástrofes como las tres graves olas del
Covid-19 que nos ha afectando fuertemente. Magallanes siempre ha
requerido de un tratamiento especial, pero los diferentes gobiernos a
nivel central de ello se olvidan. Por ejemplo, tenemos grandes
necesidades en los sectores rurales de la Patagonia y algunas de ellas
radican en el mejoramiento de los caminos para tener una real
conectividad regional. Y ahí en Magallanes recién se están pagando
deudas pendientes, porque siempre se esperaba contar con el RS
(rentabilidad social) necesario. Pavimentar los caminos en los sectores
rurales mejorará considerablemente la calidad de vida de estos
pobladores que necesitan tener conectividad con nuestros centros urbanos
de la Región de Magallanes y Antártica Chilena. Es necesario ser más
solidario con las zonas que luchan por su integración territorial y esta
disposición de muchos gobiernos centralistas no ha existido por
décadas. La Patagonia como un territorio alejado del continente merece
también una atención preferencial por parte de los organismos del Estado
por los escasos medios disponibles. Los problemas de las zonas extremas
son de primera necesidad
y en vista de ello se debe mejorar la sintonía para ayudar a una región
aislada del resto del país y donde todo lo que se necesita para
sobrevivir es bastante más caro en relación a lo que sucede en otras
regiones. Por eso se insiste en la necesidad que haya un sueldo
diferenciado al resto del país y este mayor ingreso les permitirá a
todos los trabajadores y sus familias, solventar los altos costos de los
productos que llegan a la región por diferentes conductos y así poder
vivir en forma más digna. Ojalá estas sean algunas de las demandas que
deba imponer a nivel central el nuevo gobernador regional que asumirá en los próximos días.