El “triunfo a lo Pirro” de la oposición

La expresión se refiere a Pirro, rey de Epiro, que lucho toda su vida contra los romanos, a los que derrotó en varias ocasiones.

La
reciente elección de Iván Flores (DC) como nuevo presidente de la
Cámara de Diputados es precisamente ello: “Un triunfo a lo Pirro” y que
viene a desnudar las graves falencias y desacuerdos de la oposición.

Muchos pensaron que la elección de Flores sería muy fácil y que jamás la derecha podría amagarles la presidencia de la Cámara de Diputados.

Pero
todo estuvo a punto de convertirse en un desastre. Jaime Bellolio ganó
en la primera ronda de la votación, si hasta el arquero de la Selección
Claudio Bravo lo felicitó por twitter: “Felicidades Jaime, feliz por
ti”, fue la publicación del portero del Manchester City, recibiendo como
respuesta un “gracias amigo” por parte del parlamentario.

Apenas
fue anunciado el conteo de votos de la primera vuelta de la elección de
la mesa de la Cámara, los diputados opositores, sorprendidos, se
levantaban de sus pupitres e iniciaban gestiones pa
ra
revertirlo. Posterior a ello y, según muchos, sólo a través de
chantajes y presiones políticas, el democratacristiano se logró imponer
finalmente como nuevo presidente de la Cámara de Diputados.

Pero
hubo hechos vergonzosos: cuando comenzó la segunda votación, algunos
socialistas, como Marcelo Díaz y Fidel Espinoza, le enrostraban sus
votos de forma pública al FA, emplazándolos a “cumplir su palabra”, en
alusión al acuerdo opositor de enero, que contemplaba que la DC asumiera
la testera este año.

Incluso
Espinoza advirtió que un quiebre en el pacto significaría una “diáspora
total” en el sector, de cara a las próximas elecciones. “Está en juego
el futuro de la oposición. Si se generase la debacle, sería entregarle a
la derecha ocho años de gobierno. Espero que quienes no actuaron
lealmente recapaciten. Si hoy se cae este pacto, se caen futuros
acuerdos municipales, de gobernadores, parlamentarios”, manifestó
Espinoza.

Esto viene a evidenciar el alto nivel de improvisación que tienen los opositores al gobierno. Hay una descoordinación evidente.

Se siguen evidenciando rencillas internas y muchas diferencias programáticas, a tal punto de estar casi entregándoles en bandeja la testera al oficialismo.

En
la oposición no han sabido aprender errores de antaño, que terminaron
por crucificar a la Concertación y generar una división que los llevó a
presentar a dos candidatos en las últimas presidenciales (Carolina Goic y
Alejandro Guillier).

En
este primer año de mandato los errores no forzados del Gobierno o los
autogoles que han sido varios no han sabido ser aprovechados por la
oposición, por lo mismo, porque es vergonzoso que no sepan ponerse de
acuerdo.

Hoy
la Democracia Cristiana tiene presidente en la Cámara Baja, pero sale
muy herida. Porque necesariamente hubo votos de la oposición que fueron
para Bellolio, luego en segunda vuelta esos votos volvieron a Flores.
Esos parlamentarios no están alineados con la oposición. Ellos están
manifestando que pueden incidir e inclinar la balanza para uno u otro
lado. E ahí el peligro.

La Democracia Cristiana todavía está celebrando, pero algunos en su interior saben que es “pan para hoy y hambre para mañana”.

Estas
acciones son las que terminan por avergonzar a la “clase política”,
esa misma que vota proyectos que ni siquiera los lee y que terminan por
perjudicar a todos y cada uno de nosotros.

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