La
exploración es una actividad necesaria para el desarrollo de la vida.
Desde los primeros años, un ser humano desarrolla su personalidad
gracias a entornos que posibilitan su propia actividad exploratoria. Las
comunidades, por otra parte, forjan su identidad por el descubrimiento
de nuevos territorios físicos, artísticos o éticos, en la búsqueda de
mejores oportunidades para sus integrantes. Sin ninguna duda, promover
la exploración en la escuela, en las universidades o en las empresas
otorga a la comunidad más y mejores oportunidades para su desarrollo.
Crear
la Fundación Antártica21 es una experiencia nueva para la mayoría de
sus fundadores. Nace como un complemento a la actividad turística de
Antarctica21, líder mundial en aerocruceros a la Antártica. Su principal
objetivo es acercar el continente blanco a las personas por medio del
desarrollo de la ciencia, el cuidado del medio ambiente, la
colaboración y la cultura. Estamos iniciando una camino exploratorio,
que seguramente no estará exento de dificultades. Sin embargo, como
decía sir Ernest Shackleton, “las dificultades son simplemente cosas que
hay que superar”. De eso se trata la exploración: aprovechar la
experiencia acumulada, prepararse y planificar, para luego lanzarse a la
aventura de lo desconocido.
El
profundo cariño que tenemos por estos mares y territorios australes nos
ha hecho emprender este nuevo desafío. Con cada paso buscamos aportar a
nuestra comunidad y estar más cerca de alcanzar nuestro objetivo final:
aportar al desarrollo de un entorno social y cultural con identidad
antártica. La Región de Magallanes y de la Antártica Chilena puede
aprovechar, de modo muy significativo, las características de un entorno
natural y cultural único, para promover la exploración en su oferta
turística.
En
los 18 años de operación de Antarctica21, la exploración ha permitido,
tanto a la empresa como a los visitantes, aprender a conocer y
comprender sus ecosistemas y la historia que hay detrás de innumerables
actividades científicas turísticas y culturales, que han transformado a
Punta Arenas en un polo de atracción antártico. Esto ha permitido
también aprender a convivir y disfrutar de la espectacularidad de ese
continente tan importante para el futuro de la humanidad.
A
pesar de nuestras pocas semanas de existencia, hemos comenzando dando
pasos muy significativos. El martes 21 de septiembre, junto al inicio de
la primavera en el hemisferio austral, hemos firmado un acuerdo con la
Agencia de Cooperación Alemana, la GIZ, y el Instituto Antártico
Chileno para desarrollar un proyecto que permita la transición de los
sistemas energéticos que actualmente usan las bases chilenas en
Antártica, hacia sistemas más sustentables. Aprovechando el impulso del
hidrógeno verde en Magallanes buscaremos asegurar la carbononeutralidad
de la actividad científica en Antártica. Es urgente activar todas las
acciones que permitan cuidar y proteger los ecosistemas australes,
antárticos y subantárticos. Materializar este primer paso nos permite
soñar con un camino que lleve a la carbononeutralidad, primero de la
actividad chilena en Antártica y luego de toda la Región de Magallanes.
Este proyecto se enmarca dentro de una de nuestras cinco líneas de
trabajo: Educación, Cultura, Conocimiento, Conservación y Cooperación.
Otro
de los proyectos que estamos impulsando busca aprovechar los casi 300
días de navegación en las aguas antárticas que alcanza la flota de
Antarctica21, en un año de actividad normal. Ello ofrece una plataforma
muy relevante y única para levantar data endémica antártica y promover
un sistema de monitoreo desde los buques. Confiamos en que de este modo
estaremos haciendo un aporte muy significativo a la comunidad científica
regional, nacional e internacional, para una comprensión más profunda
de la evolución y los cambios que estas regiones están experimentado.
Explorar
nos conecta como humanidad y nos permite enfrentar lo desconocido con
la emoción de ir al encuentro del próximo descubrimiento. El estudio, la
disciplina y la rigurosidad de la ciencia nos ofrecen diferentes
oportunidades para comprender mejor nuestro rol en el planeta. La
cooperación nos permite sumar esfuerzos para profundizar en el
conocimiento, valoración y protección de la Antártica. Conocer, valorar y
respetar los entornos naturales y culturales antárticos nos motiva a
tomar acción para su cuidado, protección y conservación.