El último bastión, aún

Siempre
hemos identificado a nuestro querido Chile como un país lejano del
resto del mundo. Ya lo decía Ricardo Montaner en una canción: en el
último lugar del mundo, luego de la cordillera… Nuestro geografía nos
otorga fronteras naturales. Por el Norte el desierto, al Este la
Cordillera de los Andes, al Oeste el océano Pacífico y al Sur los hielos
antárticos. Estas fronteras han sido en muchas ocasiones de protección
de males que afligen al mundo, como también de barrera natural
fitosanitaria que ha facilitado el desarrollo de la industria
silvoagropecuaria. En los tiempos que corren, nuestra condición de país
isla se nos hace aún más evidente. ¿Por qué?

En
un mundo globalizado impulsado por los intercambios comerciales,
nuestro patria debiera trabajar con determinación para lograr cruzar el
umbral hacia el desarrollo. Sin embargo, nos sucede todo lo contrario y
como una maldición, las ideas fracasadas del neo marxismo bien
maquilladas por el progresismo democrático se esparcen como un virus que
nos ataca desde las bases sociales y que nos rodean desde el exterior
con bocanadas de populismo y corrupción.

Nuestros
hermanos argentinos están liderados por el presidente Alberto Fernández
y la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner, que son una
vergüenza que denostan al pueblo argentino con sus acciones. Bolivia,
presidido por Luis Arce, quien no es más que el representante de Evo
Morales. Y en Perú, es muy posible que se ratifique a Pedro Castillo
como ganador de las elecciones presidenciales. Castillo, líder sindical
de escasa preparación, tiene su padrino en Vladimir Cerrón, un corrupto
marxista de marca mayor. ¿Qué tienen en común? Todos ellos impulsan a
sus países a profundas transformaciones que tienen como resultado la
pérdida de libertades y empobrecimiento de la población. Todos ellos,
directa o indirectamente participan del Foro de Sao Paulo y/o en el
Grupo de Puebla. Cada uno con sus propias tonalidades, se entrelazan con
el Chavismo que tanto sufrimiento ha traído a Venezuela. Sus relaciones
con la Havana no son un misterio. Todos ellos están en un plan de
engrandecer el Estado, deteriorar el derecho de propiedad limitando la
iniciativa privada. Todos ellos, democráticamente elegidos buscan
reformular las normas democráticas para perpetuarse en el poder y
apropiarse la riqueza.

Chile
se destacó de forma notable hasta el año 2014 como el país
latinoamericano de crecimiento económico sostenido, modernizador y
exitoso en sacar a millones de personas de la pobreza, aumentando los
ingresos reales de la población y logrando disminuir paulatinamente la
desigualdad. Fuimos por mucho tiempo el ejemplo a seguir, líder
continental en aumento de la calidad de vida de nuestra gente. Aquello,
no niega la sustancial lista de pendientes, que indudablemente se nos
transformó en un pesado lastre para sostener el acelerado ritmo de
desarrollo emprendido desde el Gobierno Militar y eficazmente
administrado por los Gobiernos de la Concertación en los años 90 y
principios del siglo XXI.

Nuestro
país inició un proceso de profundos cambios que nos lleva por el
sendero que nuestros países vecinos tienen avanzado. Los países
desarrollados miran estupefactos como uno de sus alumnos preferidos,
quiere abandonar el grupo para unirse al grupo que profesa recetas
fracasadas. Que orgullo era exponer en países desarrollados sobre
nuestros avances y que estudiantes de todo el mundo analizaran los casos
de desarrollo exitoso como de Israel, Singapur y Chile. Nuestro país
tiende a volver a su origen de países del tercer mundo, política y
económicamente inestables. Chile está sitiado por el populismo neo
marxista, pero aún somos el último bastión de la libertad y progreso.
Vale la pena luchar por ello.

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