Uno
de los desafíos más complejos para las empresas tras el inicio de la
pandemia ha sido el ser capaces de continuar la cultura organizacional a
distancia. No sólo debido a la falta de conocimiento general, respecto a
cómo deben adecuarse para trabajar bajo este formato, sino también
porque los liderazgos han tenido que volverse dinámicos para adaptarse
rápidamente y lograr el compromiso y productividad de sus colaboradores
desde la casa.
Bajo
el contexto actual, y de cara al futuro, toda cultura organizacional
debe ser inclusiva, considerando opiniones y mesas de discusión con
participación de diferentes niveles de la estructura para que todos se
sientan parte. A través de diferentes dinámicas, las empresas deben ser
capaces de identificar qué es lo que motiva a cada uno de sus miembros, y
trabajar esos propósitos como algo transversal y motivacional.
Esto
es especialmente cierto en el caso de los profesionales que se han ido
sumado recientemente a las empresas y no han tenido la oportunidad ni de
conocer a sus compañeros o de ir a la oficina. Para que puedan ir
absorbiendo la cultura de la organización, se debe trabajar con un
equipo de Recursos Humanos que sea estratégico, desde un rol de Business
Partner.
En
esta vorágine no debe olvidarse que, si bien la tecnología es una
herramienta importante, no reemplaza lo que genera el componente físico
en una reunión con un cliente, proveedor o incluso en una charla de
feedback para un colaborador. Por eso, el proceso de ingreso debe ser
bien estructurado, con etapas de reuniones 1 a 1 con personas clave de la empresa que puedan transmitirles la esencia de la cultura y una buena experiencia de ingreso.
Un
aspecto que sí se está abordando actualmente en las empresas es el de
la salud mental y física de los trabajadores, incluyendo presupuestos
que van desde clases de Yoga por Zoom hasta apps que dan momentos de
relajación. Claramente para las empresas que sigan sin enfatizar este
aspecto dentro de su cultura organizacional, van a tener un proceso de
adaptación muy duro, en términos de retención de profesionales
talentosos.
A
futuro, muchas compañías volverán a trabajar presencialmente, otras
estarán en un sistema híbrido y definitivamente algunas se mantendrán
para siempre en modalidad de teletrabajo. En cualquiera de esos casos,
la cultura organizacional es el ADN de una empresa, y cuando está bien
definida y estratégicamente trabajada, puede lograr un alto compromiso
en las personas y un mayor nivel de productividad.
A
estas alturas, no es sólo una relación transaccional lo que espera el
colaborador, sino que esperan saber qué propósito tiene la empresa, qué
impacto social y en el ambiente también es capaz de desarrollar. Por
eso, ser
eficientes en la comunicación de la cultura, tanto en lo físico como en
lo virtual, va a ser el pilar de crecimiento de la empresa.