El verdadero cambio

La presencia de Gretha en la ONU se ha tomado la semana y las noticias. Muchos miles se han motivado por el concepto no sin antes haber estado escépticos. Lo mismo pasó con Greenpeace y el terrorismo mediático los transformó en un grupo oprobioso. El mundo estaba más preocupado del término de la guerra fría y era necesario conciliar muchas nuevas realidades. Ganó el capitalismo y como todo ganador impuso sus exigencias y se hizo del poder global.

Nadie es capaz de negar que el 85 % de todo lo que se mueve está en las manos de unos pocos que ansían seguir aumentando su influencia. Lo que importa siempre en este tipo de cruzadas es intentar conocer ¿qué hay detrás de todo esto? ¿Desde cuando los medios están tan preocupados del cambio climático y prefieren escuchar a esta niña y no le dieron similar cabida a quienes le antecedieron y no tuvieron cobertura? Trump negó la existencia del problema y el chorreo del poder trató de opacar a los denunciantes. Los espacios noticiosos se redujeron y nos llenaron con expertos del clima hablando de “la niña” y “el niño”.

Cualquier nota o video de polución nos resultaba repulsivo y “exagerado” hasta que aparecieron las islas flotantes de basura, animales atrapados en plástico, la disminución de las abejas y ahora la crisis hídrica y el incendio de la Amazonía.

El leve triunfo de quienes reclaman con fuerza debe ir de la mano con la obligación de conciliar el discurso con la acción. Los llamados a actuar son las mismas personas y las empresas motivando el desuso de las mismas bolsas que entregan en las carnicerías, fruterías, panaderías, o las que envasan fideos, arroz, yogurth o las mismas bebidas no retornables.

La máquina productora de ellos no se va a detener a menos que haya un acuerdo social intenso y profundo de cambiar radicalmente la metodología. Después habrá que entrar a acciones de concientización: generación de compost, reciclado, combustibles, el traslado, acumulación y reutilización de desechos. No es sólo local, regional o nacional, es mayor aún a pesar de que el manejo de los residuos sea, pronto, una nueva forma de hacer dinero, como lo hacen naciones a quienes les pagan por recibir toneladas de mugre y que, eventualmente, podrían ser parte de las islas que flotan en los mares.

La próxima interpelación, el fallo del TC y la Navidad y sus componentes la opacarán, como tantos otros temas.

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