Ad
portas de iniciar la primavera, muchos nos imaginamos la llegada del
viento a la Región de Magallanes y Antártica Chilena, pero desde hace
años ya nos dimos cuenta de que el fuerte viento nos acompaña durante
todas las estaciones. Sino basta ver lo sucedido con el temporal que
voló techumbres hace poco más de un mes, en pleno invierno magallánico. En
la Región de Magallanes y Antártica Chilena hay un alto número de
accidentes en temporada veraniega que son ocasionados por el viento y
muchos de ellos son protagonizados por turistas. El viento, denominado
por los Tehuelches como Kóshkil, es parte de nuestro diario vivir, pero
para los turistas, especialmente los extranjeros, es algo totalmente
desconocido. La presencia del viento es una constante, pero se
acrecienta entre septiembre y marzo. Hubo veranos en que el viento
provocó volcamientos, llevando consigo la peligrosidad de vidas humanas.
Por eso es fundamental tomar las medidas necesarias. Por ejemplo, en
las rutas se debe mejorar la señalética con potentes advertencias al
respecto. Es difícil convivir con el viento, ya que muchas veces en vez
de limpiar nuestro entorno lo ensucia. Por ello, fue muy valorable la
implementación de la eliminación de las bolsas, que antes deambulaban
por los aires y era normal incluso verlas atrapadas en árboles o
alambrados. Pese a todo lo anterior muchos habitantes de Magallanes
llegamos a extrañar la presencia del viento cuando en vacaciones nos
trasladamos a otras zonas del país, con el calor, los mosquitos o el
“smog”. Otra de las positivas medidas aplicadas por el municipio fue la
instalación de estructuras para apoyarse en conflictivas esquinas, donde
el viento a veces alcanza rachas superiores a los 100 kilómetros por
hora.