La humanidad se está
enfrentando a cambios en los estilos de vida que la ponen a prueba. La
resiliencia y capacidad de adaptarse a estos cambios serán factores
fundamentales para las futuras generaciones. Todo comenzó en este nuevo
siglo. El año 2.001, un fatídico 11 de septiembre, el mundo se vio
enfrentado a un cambio en el paradigma del poder. Estados Unidos sufría
una estocada al corazón de su país y su modelo económico. Los íconos más
importantes del capitalismo, Las Torres Gemelas, eran derribadas, y con
ello, se provocó un cambio en las medidas de seguridad de todo el
mundo, y desde esa época ya no fue lo mismo viajar en avión.
En
la segunda década de este siglo, nos vemos enfrentados a un virus
microscópico que ha sido capaz de matar a millones de personas en el
mundo, y que cambió las reglas respecto del control de la pandemia, esta
vez generando cuarentenas incluso para las personas sanas. Y hoy nos
vemos enfrentados a cambios en el ámbito laboral. En una disputa legal
de una trabajadora de la firma Joy Global Chile S.A. con la firma ante
la exigencia de tener que hacerse pruebas de antígeno, la Corte Suprema
validó el pronunciamiento previo de la Corte de Apelaciones, donde ambos
tribunales consideraron legal exigir un test de antígeno negativo para
trabajar en faena minera. La Corte Suprema señaló que en virtud del
artículo 184 del Código del Trabajo, el empleador está obligado a tomar
todas las medidas necesarias para proteger eficazmente la vida y salud
de los trabajadores. Una obligación que se ha visto reforzada por los
protocolos que ahora exige la autoridad sanitaria. Por esta y otras
razones, en la sentencia la justicia señaló que no existe un acto ilegal
o arbitrario por parte de la empresa, por cuanto la exigencia del
examen dice relación con el cumplimiento de su obligación legal de
mantener en los lugares de trabajo las condiciones sanitarias y
ambientales necesarias para proteger la vida y la salud de los
trabajadores.
Este
fallo de la Corte Suprema se conoce en momentos en que, por ejemplo,
Estados Unidos reforzó las medidas de cuidado ante el regreso de las
personas a sus lugares de trabajo, exigiendo la vacunación obligatoria a
los trabajadores de empresas de más de 100 funcionarios. Así, desde el 4
de enero de 2022, las referidas compañías deberán asegurarse de que
todos sus funcionarios estén completamente inoculados. ¿La otra opción?
Usar mascarilla de forma permanente en la oficina y realizarse pruebas
semanales para descartar contagios de Covid-19. El gobierno de Joe Biden
emitió la semana pasada, a través de la Administración de Salud y
Seguridad Ocupacional (OSHA) del Departamento de Trabajo, la inédita
orden que implicará tener a 84 millones de trabajadores de empresas
vacunados. La administración Biden también retrasó en casi un mes el
plazo para que las agencias federales cumplan con la normativa de
inoculación, dejándolas a la par con el sector privado. Y, en este caso,
no habrá opciones.
Frente a esta realidad, debemos como sociedad adaptarnos a los cambios, incluso en ámbito laboral.