Elección presidencial

La
candidatura presidencial que resulte electa deberá consolidar una serie
de iniciativas para aliviar los bolsillos de las familias chilenas y
cumplir las expectativas que tiene la ciudadanía luego de la revuelta
social. Para lograr eso es necesario que los programas transformadores
de la oposición deban conseguir financiamiento adicional para mejorar la
salud, educación, vivienda u otras demandas, pero bajo la condicionante
de que Chile está en un escenario de déficit fiscal y muy cerca de
perder el control de la inflación. Transformar a Chile en un Estado de
bienestar no será una tarea fácil y lo que se logré en el próximo
gobierno sentará las bases del rumbo del país que aspiramos o, en caso
de equivocarnos, hipotecará el bienestar de la población por un largo
periodo.

Se
trata entonces de ser sinceros frente a las expectativas de la
ciudadanía y plantear un programa transformador que ponga en el centro
del debate la economía de los hogares, pero con una importante cuota de
responsabilidad fiscal. Sin embargo, en un próximo gobierno,
probablemente, podría ser una gran tentación gastar lo que no tenemos y
seguir acarreando el problema para adelante, aunque ello dispare el
déficit fiscal y nos comprometa a un escenario de mayor pobreza.

En
este instante, a días de la elección, las candidaturas presidenciales
están tratando de representar a una parte de la ciudadana aún indecisa
que antes no participaba y ahora quizás lo haga. Así se cae en la
tentación de prometer medidas que frente a la realidad parecen
imposibles de llevar a la práctica sin afectar otras áreas. La frase más
conocida de Dittborn: “Porque no tenemos nada, queremos hacerlo todo”,
quizás no sea posible, y priorizar y focalizar deba ser nuestro desafío y
una decisión de cara a la ciudadanía, y con la ciudadanía, de acuerdo a
la realidad económica de Chile y a la futura composición del
Parlamento.

Soy
de los socialistas que este domingo 21 por compromiso y convicción
votarán por Yasna Provoste. La próxima presidencia tiene que hacerse
cargo de los efectos de la pandemia y de las expectativas de las
personas, en un escenario de crisis social y económica, al mismo tiempo
que se sientan las bases del Nuevo Chile en la Convención Constituyente.
Gran parte de la población hoy busca seguridad y certezas, y para ello
la estabilidad es fundamental. Yasna presenta un programa serio,
realista, con números serios y con enfoque en el crecimiento económico,
que busca incentivar la inversión y procura recuperar el crecimiento. Un
programa enriquecido programáticamente desde otras visiones y
candidaturas como las de Paula Narváez y Carlos Maldonado, que se hace
cargo de las grandes demandas como las pensiones, salud, educación, pero
también de temas de igual urgencia como el desarrollo social, medio
ambiente, equidad de género y las diversidades sexuales. Un programa
participativo, conversado y escuchado, que requiere grandes acuerdos y
la construcción de grandes mayorías, necesarias para la estabilidad del
país.

La
desigualdad tiene que ser erradicada de nuestro país, para ello se
requiere avanzar con pasos rápidos y decididos, desde el Gobierno y la
Convención Constituyente, pero sin confundir el presente para no poner
en riesgo lo que queremos construir hacia el futuro. Para ello se
requiere realismo y responsabilidad.

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