El 7 de mayo próximo
serán las elecciones para elegir a los 55 Consejeros Constitucionales
que tendrán por misión redactar un texto constitucional distinto al
actual. Magallanes tendrá dos representantes. Hasta ahora se puede
apreciar es una cierta apatía, desinterés por esta elección. Una de las
razones del poco entusiasmo puede estar en que dichos consejeros tendrán
una capacidad limitada para redactar las normas constitucionales. Al
momento de iniciar su trabajo el Consejo Constitucional el Comité
Experto ya habrá redactado un ante proyecto de Constitución que está
constreñido por doce principios o bordes que el Congreso Nacional
definió como límites infranqueables. El margen para redactar normas no
será de la amplitud que fue para los convencionales del proceso
anterior, lo que puede minar las expectativas. Adicionalmente, la
situación económica y social del país no se presta mucho para andar
preocupados y ocupados en elaborar una constitución nueva. En lenguaje
coloquial se diría que “no está el horno para bollos”. Pero el
cronograma sigue inexorable y en mayo habrá elecciones de consejeros.
Como aún se aprecia desinterés, los candidatos están haciendo sus
mejores esfuerzos para entusiasmar a los electores, pero ha costado que
demuestren interés en esta elección. Sabemos que hoy el voto es
obligatorio, pero esta circunstancia no asegura una alta participación
en mayo.
Otro
factor que puede estar influyendo en el desinterés ciudadano por las
elecciones, podría encontrarse en un desinterés mayor en el proceso
constitucional en curso. Como dice un viejo adagio jurídico, lo
accesorio sigue a la principal. Pareciera entonces que la apatía por las
elecciones dice relación con la apatía al segundo proceso
constitucional. El impacto de lo obrado por la Convención Constitucional
fue profundo y hoy esto se está percibiendo cada día con mayor
claridad. La desconfianza que una nueva constitución pueda resolver los
problemas cotidianos de las personas, ha ido creciendo. Porque si el
primer intento estuvo marcado por posiciones extremas, identitarias, de
nicho, este segundo proceso está marcado por la contención, el consenso y
la decisiva participación de los partidos políticos. Se pasó de un
extremismo donde todo podía caber en un texto constitucional y en que se
cuestionó hasta las bases más profundas de la chilenidad, a un proceso
vigilado y contenido. En todo caso es algo habitual en la vida nacional
donde pasamos en escaso tiempo de gobiernos conservadores a gobiernos
izquierdistas.
Las
elecciones están más cerca de lo que pensamos y de sus resultados
depende el tipo de constitución que podríamos tener. Es altamente
importante la composición del Consejo Constitucional, pues si bien están
constreñido por normas ya instaladas, sus integrantes tienen el desafío
de hacer del nuevo texto, uno moderno y acorde con las necesidades
ciudadanas.
Finalmente,
se estima que tendrán más posibilidades de ser electos quienes posean
un conocimiento previo mayor en la población, puesto que la campaña es
breve y quienes tengan mayor conocimiento público podrían recibir los
votos de una población poco interesada en este proceso.