Elecciones al viento

Hace casi una década, mayoritariamente se eligió como alcalde a don Vladimiro Mimica Cárcamo, quien con la fuerza del viento austral, arrasó en todas las mesas de hombres y mujeres, entonces parecían coincidir los astros y la mayoría votó: no a Juan Morano, ¡¡¡Viva el cambio, a humanizar el municipio!!!.  Luego de cuatro años, buses amarillos de por medio, guerrilla mediática y un sinnúmero de acusaciones no justificadas pero jamás igualadas, cambió la orientación astral y se votó mayoritariamente a Emilio Boccazzi, joven, arquitecto, concejal, quien a poco andar terminó perdiendo popularidad, credibilidad y confianza.

La dispersión de votos, la soberbia, mala administración y apego al poder permitió que por primera vez en décadas, los astros privilegiaran a la derecha política, que ofreció buen criterio, discernimiento, eficacia, ajuste en el gasto, experiencia municipal. Con la llegada del invierno, ha terminado el veranito de San Juan para Claudio Radonich, no ha podido eludir las páginas judiciales, las demandas, las críticas por la no habilitación del terminal rural de buses, el remate de los vehículos que atendían enfermos postrados, los embargos por deudas al magisterio.

La Explicación: todo lo recibí de herencia. Empero, quienes postulan a estos cargos, saben o deben saber que no se recibe el municipio con beneficio de inventario, no se puede repudiar la herencia, la gestión del pasivo forma parte del juego por el poder, del ejercicio del cargo.

Contrasta esto con la realidad del vecino Puerto Natales, un alcalde de bajo perfil que ha ganado todas las elecciones, una corporación que estoicamente enfrenta las dificultades de la educación municipal, que representa a la Asociación Chilena de Municipalidades, que ha logrado importantes proyectos de interés comunal, sin renunciar por ejemplo, a los que benefician a los horticultores.

Con menos elocuencia y exposición pública, el estilo del alcalde Fernando Paredes, más próximo a la idiosincrasia natalina, ha concitado voluntades, ha convivido con todos los gobiernos y Puerto Natales, exhibe con orgullo obras públicas que coadyuvan al desarrollo turístico y no cemento, bancas y plazas donde nadie se sienta.

La voz del patriarca se hizo sentir, con asertividad representó las decisiones inconsultas y el injustificado rechazó al proyecto en beneficio de los horticultores, al final la juventud se paga, no es sólo cuestión de empuje y voluntad, sino de asertividad, capacidad de formar equipos y de planificar sin excesivo tareismo.

La nueva administración aún puede rectificar y resolver que un político debe hacer –lo que debe hacer-ni más ni menos, no está para hacer poesía, ni historia, ni relaciones públicas, sino que para administrar y resolver los problemas que el cargo siempre trae consigo.

No hay segundas oportunidades y Punta Arenas, ha demostrado ser una comunidad severa en sus juicios, de cambios y juicios violentos y veleidosos, como el viento, se aparte de los manuales y ejercicios de falsa retórica.  Los vecinos que anhelaban un cambio, están a la espera de mano firme y certera, a prueba de tempestades.

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