Este 21 de mayo será muy especial. Por primera vez en décadas -y en varias generaciones-, las tradicionales ceremonias y eventos conmemorativos, que se realizaban en todo el país, han debido suspenderse por la crisis sanitaria. Aunque muchos queden con las ganas de seguir los festejos, no podemos ser injustos ni mezquinos con Prat y sus hombres. Su legado no se agota en un día ni en una celebración anual. La trascendencia de estos hombres es algo que perdura todo el año y en todo momento. Es más, dada la coyuntura actual, este año es un buen momento para recordarlos con más nitidez y sentido y para rendirles un homenaje a través del ejemplo de miles de chilenos que están luchando día a día para combatir el covid-19.
Hemos sido testigos de la entrega, compromiso y sacrificio con que estos héroes anónimos, al igual que nuestros héroes de antaño, se han abocado a defendernos y protegernos del virus, sin esperar reconocimiento alguno. “Los héroes no son siempre los que ganan. A veces, son los que pierden. Pero siguen luchando, y siguen aguantando. No se rinden. Eso es lo que los convierte en héroes”, nos advierte la novelista Cassandra Clare. Tiene razón. En los tiempos que corren no es necesario dar la visa para ser héroe. Tampoco son necesariamente los triunfadores. Son igualmente héroes quienes los dan todo por una causa, aunque los resultados sean adversos. A todos estos héroes de carne y hueso, sin capa ni escudo, que no se rinden en la lucha en contra del virus, merecen que este 21 de mayo los celebremos en un ambiente de unidad y concordia entre los chilenos.
Demos muestras que el ejemplo de esos nobles héroes, no ha sido en vano. Para ello, nada mejor que recurrir al valor de los símbolos que nos unen como chilenos, como es el caso de nuestra bandera nacional. Como uno de los símbolos más importantes que tenemos, la bandera no solo sirve para representar al país en el extranjero o para celebrar victorias o gestas deportivas, sino que también para demostrar patriotismo y unidad entre los chilenos en la vida diaria, especialmente en momentos en que el país vive una situación compleja y adversa.
“Nuestra bandera no es un símbolo de un partido político porque ha de serlo de todos; no es un símbolo de la derecha ni de la izquierda porque ha de ondear en todo el espectro ideológico constitucional; no es un símbolo de los militares, aunque la custodian y la honran, sino también de los civiles. Nuestra bandera representa a todos y al deseo libre y democrático de querer vivir juntos. Nuestra bandera es la expresión emocionada e inteligente de que los españoles, juntos, somos más que separados“, nos recuerda el político español José Bono. Este es el espíritu que nos convoca en esta columna.
También es de justicia hacer un homenaje a quienes contribuyeron decididamente a la creación, desarrollo y progreso de Magallanes, en especial a aquellos marinos pioneros en la región. Especial recuerdo a quien fuera mi tatarabuelo paterno y su primer Gobernador en 1867, el Almirante Oscar Viel. Más tarde, en 1947 mi tío abuelo paterno Eugenio Orrego Vicuña, tendría la oportunidad de integrar la primera misión antártica chilena, a cargo de la Armada. Poco tiempo después publicó su diario de viaje “Terra Australis”. No está demás recordar el encuentro de la expedición chilena con los ingleses, según el relato de Orrego Vicuña: “Entre los hombres del barco y los de tierra se entabla un diálogo mediante señales luminosas que es todo un símbolo del momento histórico que vivimos:
– “¿Quiénes son ustedes?”.
– “Transporte Angamos, de Chile”.
– “Están ustedes en territorio británico” .
– “¿A dónde van?”.
“La respuesta del Comodoro chileno en idioma inglés es concluyente: “Este buque pertenece a la Armada de Chile y navega en aguas del Territorio Antártico Chileno”.
Quisiera invitar al Intendente de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, a sus gobernadores, alcaldes, concejales, bomberos, organizaciones sociales y a todos los habitantes de la región, a desplegar la bandera chilena en todas las casas y edificios, públicos y privados, este próximo 21 de Mayo. Embanderar a la región, en plena pandemia, sería un emotivo gesto de reconocimiento y unidad entre todos los chilenos en torno a la figura de nuestros héroes patrios los de ayer y los de hoy. “Nadie es patria. Todos lo somos”, decía el escritor Jorge Luis Borges.