Tenemos
todo para ser líderes mediales de la electromovilidad, pero le
entregamos en bandeja de plata esa hegemonía a China y otros países, al
exportar el litio y el cobre sin agregar ningún valor a ambos insumos, y
la vuelta de mano es la importación de autos eléctricos carísimos.
La
realidad en electromovilidad a nivel mundial es la siguiente: El
Parlamento Europeo y el Concejo de la Unión Europea, publicaron la
“Directiva 2014/94 de Combustibles alternativos”, donde se sientan las
bases de la electromovilidad y la eliminación progresiva de los motores
de combustión interna y la mitigación del impacto ambiental del
transporte en general. China ha emitido una nueva normativa que obliga a
la mayor parte de los fabricantes de automóviles a vender anualmente un
mínimo de vehículos de nueva energía a partir de 2019. En Canadá se
optó por crear toda clase de incentivos para escoger transporte
eléctrico en vez de transporte a combustión. Reino Unido y Francia
prohibirán los vehículos que utilizan combustibles fósiles para 2040. En
los países nórdicos, las tasas de penetración de vehículos eléctricos
están en torno al 20%, basado en la eliminación del cobro del IVA en
este tipo de móviles. Todo lo anterior, en relación con movilidad
terrestre. Cabe señalar que durante el mes de febrero del año pasado se
realizó con éxito la prueba del primer dron taxi, capaz de volar a 300
metros de altura, con una autonomía de 30 minutos, y con un motor
eléctrico.
Y
ahora se suma uno de los países que menos creía en esta nueva
industria, ya que Estados Unidos tomó la decisión de potenciar su
industria automotriz y ponerla a la cabeza en la transición hacia la
electromovilidad, objetivo que se suma a sus esfuerzos para reducir las
emisiones de los motores de combustión. En ese contexto, anunció que
destinará 3.160 millones de dólares para apoyar el proceso de
fabricación y reciclaje de baterías para vehículos eléctricos. El
objetivo de la administración Biden es empujar la industria de los autos
cero emisiones en el mercado estadounidense a fin de conseguir que la
mitad de las ventas para 2030 correspondan precisamente a ejemplares con
tecnología eléctrica. Es resumen, los países desarrollados ya tomaron
una decisión clara, que se expresa en políticas públicas muy parecidas, y
todas apuntan a llegar, dentro de este siglo, a que más de la mitad de
los automóviles que se venden en cada uno de estos países, sea eléctrico
y no emita CO2. En Sudamérica, es de conocimiento público que Bolivia
construyó los primeros autos eléctricos, de muy baja gama, pero lo
concretaron, y como dice el dicho “por algo se parte” y “en el camino se
arregla la carga”.
No
logro entender entonces, porque seguimos exportando concentrado de
cobre y litio, cuando las señales del mercado a nivel mundial están
demostrando que será la industria del futuro. Puedo llegar a pensar que
es miedo, ignorancia o que no les interesa a las autoridades, o también
que existen intereses económicos multimillonarios para que todo siga
igual, pero no podemos seguir teniendo en la casa del herrero, un
cuchillo de palo.