He
señalado muchas veces, que el actual gobierno no se estableció para
gobernar y hacer prosperar al país y sus ciudadanos, sino para completar
la implantación de la revolución política detonada en octubre de 2019.
Boric tampoco gobiern,
este es un gobierno en las sombras de poderes inconfesables, el
presidente demuestra a diario carecer de los conocimientos y
competencias más elementales, el solo simboliza y tapa lo que no quieren
se vea. Por lo anterior, pese a haber sido descubierto el mecanismo con
que se están extrayendo recursos fiscales cuantiosos para financiar las
actividades políticas de miles, además de los casi 100 mil nuevos
“empleos”, ello solo es un nuevo “traspié” en el camino ya trazado. Acá
se trata de establecer un nuevo régimen, sobre las ruinas del anterior, y
el más grave error que se puede cometer es siquiera pensar que las dos
derrotas electorales seguidas les importan o hacen reflexionar a esos
revolucionarios.
En círculos de análisis político real, hace tiempo se constata el
creciente temor a que se intentará por el actual gobierno un “autogolpe”
que le permita aferrarse al poder y romper definitivamente el orden
institucional, ya dejemos de hablar de “nueva constitución” que la de
ellos propia ya se frustró, pero no así el sistema de facto que el
neomarxismo sigue construyendo en Chile. Ni un paso atrás.
El país no solo está estancado, está retrocediendo, en una recesión que
es oficial, pero se esquiva hasta mencionarla. La izquierda sabe que el
próximo gobierno no será de su signo, pero mientras más tiempo aguante
más profundiza su avance, fortalece sus cuadros, controla más gente e
instituciones. Pero la decadencia-ya no es crisis-es demasiado grande,
es imposible que en cuatro años un nuevo gobierno de otro signo, aunque
sea respuesta nacional y libertaria a esta pandilla desgobernante,
levante un país que ya llego a los “ajustes presupuestarios” o sea a
achicarse mientras se sigue gastando a manos llenas. Las frustraciones
serán y ya son, enormes, y ahí está “el otro pie” del PC, que controla
“la calle”. Ya comienza a hablarse de salir a protestar (sabemos lo que
eso significa en Chile para generar nuevo caos y presión social. Con “la
calle” y el gobierno, el neomarxismo apostará a un estado de sitio, que
con la “comisión de la censura” comenzará a controlar el país, y a
neutralizar como sea, la disidencia y resistencia, no por nada el PC
tiene el manejo de la subsecretaria de las FF.AA. que ayudarían a
estabilizar una situación creada por la misma izquierda gobernante, que
sabe no puede darse el lujo de perder lo avanzado en la toma del poder.
Si revisamos la historia reciente de otros países bajo la égida del Foro
de Sao Paulo -como el nuestro-, veremos que tanto Chávez en Venezuela
como Correa en Ecuador, se “afirmaron” después de una revuelta y
sublevación en su contra, o al menos así vendieron la imagen. Ser
“víctima” siempre vende…
No han llegado hasta aquí para arriesgarse a perder mucho de lo
avanzado. No son demócratas, ni creyentes, ni liberales, mucho menos
“patriotas” el último
“chiste” de Boric. Son totalitarios unidimensionales, solo les interesa
el poder para disfrutarlo al alerto de una revolución globalista en que
la pandilla llega a ser la administradora exclusiva de un país esquina
bajo el dominio de la ONU y el globalismo, un país que pierde su
identidad, su soberanía, su libertad, y un cúmulo de derechos que
pierden todo sentido sin aquellos atributos. Si no se levanta una idea
fuerza propositiva y alternativa, no meramente electoral, dispuesta con
mística a hacer un largo período de varios gobiernos que cure a Chile de
las lacras y enfermedades inoculadas por el globalismo socialista,
seguiremos condenados cual las manzanas en un cajón al que le entran
gusanos. La “pacha mama” de esta revolución dijo una frase que cada
instante cobra más significado: “cada día puede ser peor”, y lo es. Cada
día es peor en Chile desde hace años, nada mejora sino al contrario, y
peor que lo que se ve y se sufre, es lo que va por debajo. La clase
política chilensis no está capacitada para superar esta decadencia, que
ella misma contribuyó a crear y que, derecha incluida, parece no querer
entender. Lógico, si vive de su situación. Habrá que hacerla entender
que lo perderá todo, partiendo por los cargos, sueldos y prebendas.
Saquémonos la venda de los ojos, no se están haciendo las cosas bien,
esto no lo salva una nueva constitución, es mucho más complejo y
profundo, lo peor es no querer aceptarlo.