En Magallanes tenemos los precios más altos

Usted
puede comparar una boleta de 2022, de 2023 y de ahora con los mismos
productos adquiridos en un supermercado y se dará cuenta de las grandes
diferencias de precios.

En
Magallanes pagamos las cifras más altas por alimentarnos, eso nadie lo
puede negar. Chile está enfrentando graves problemas económicos y
sociales. No hemos pasado los graves momentos que venimos viviendo desde
hace cinco años.

La
pandemia del Coronavirus, los retiros del 10% y hasta la invasión rusa
en Ucrania nos han dejado la inflación por las nubes. La más alta en
décadas. Y desde hace rato se venían anunciando las graves dificultades
por las que atravesaremos en nuestro país en los próximos años y que hoy
son desafíos a sortear para un mandato presidencial que entró con
muchas expectativas, pero que ha tenido dolorosas derrotas electorales
en sus dos primeros años de mandato y por los cuales no tiene un rumbo
adecuado, incluso con peleas internas entre las almas gobernantes.

Tenemos
que salir adelante, pero para ello necesitamos la colaboración de
todos. La tarea será muy dura, porque desde afuera, incluso nuestros
vecinos -pese a que están peor que nosotros-, nos miran con preocupación
porque ven que estamos con un fuerte deterioro del crecimiento
económico y una crisis institucional, pese a que las últimas cifras para
el gobierno son alentadoras, pero para el ciudadano de a pie
simplemente no lo ve, y no lo percibe.

Nos
acostumbramos a crecer y con cifras muy azules. En Magallanes nos damos
cuenta de ello profundamente. Hoy nos genera alarma saber qué Chile le
vamos a entregar a nuestros hijos y a las nuevas generaciones.

Si
el país se está cayendo, como dicen algunos, es responsabilidad de
todos levantarlo y no sólo buscar culpables. Ahora se suma el vandalismo
y la inseguridad, que es otro problema grave.

Chile
es de todos y no sólo de los que gobiernan, lamentablemente en la
última década se ha llenado de odios y egoísmos que no conducen a nada.

El
país vive una situación compleja -“la crisis está”-, y hay que hacerse
cargo. Hay que reconocer los errores cometidos en la conducción y
sentarse a enmendarlos.

El
encarecimiento de los alimentos es algo que nos afecta transversalmente
y que mes a mes nos percatamos al ver que ya no nos alcanza y que
nuestro presupuesto se ha visto reducido drásticamente, afecta cada vez a
quienes habitamos este hermoso país y esta hermosa región.

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