En memoria de Manuel Suárez Arce

Hay
una clase de hombres a los que, con respeto, llamamos hombres de
estado. Hombres que hacen del servicio público y comunitario una forma
de vivir. Uno de ellos fue don Manuel Suárez Arce, quien esta semana nos
dejó a los 98 años, dejando un enorme legado de compromiso con su
tierra, Puerto Natales, y toda su gente.

No
es de extrañar las sentidas palabras y gestos que, en estos días, hemos
visto en su memoria. Y es que cuando alguien dedica su vida a luchar
por su territorio y a comprometerse en cuerpo y alma a esa causa, es
evidente que deja una huella imborrable entre quienes tuvimos el
privilegio de conocerlo.

Pese
a todos los cargos que ejerció en su larga trayectoria pública, don
Manuel era un hombre muy sencillo. Democratacristiano de viejo cuño, sus
enseñanzas calaron hondo entre las y los camaradas de la zona, quienes
lo recordamos con el respeto y cariño que se siente por un maestro, a la
altura de hombres como el expresidente Patricio Aylwin o como don
Gabriel Valdés.

Al
mirar hacia atrás, resulta impresionante ver todo lo que don Manuel
hizo durante su prolífica vida. Fundador de la Junta de Vecinos N º1;
presidente de la Cámara de Comercio; fundador del Club de Leones;
secretario general del Cuerpo de Bomberos; miembro de la Sociedad de
Socorros Mutuos, entre otros. Pero no solo eso, también fue un destacado
deportista que defendió los colores natalinos en el ciclismo, un
emprendedor innato que incursionó en diversos rubros, destacando como
fabricante de diversos alimentos.

Cuando
nadie hablaba del potencial turístico de nuestra región, don Manuel
tuvo la visión de instalar la recordada Hostería Pehoé en las Torres del
Paine, en la década del sesenta, marcando una época y señalando un
camino que luego siguieron otros empresarios. Algo que también fue el
eje de su desempeño como gobernador provincial, tras el retorno de la
democracia.

Como
si todo eso no fuera suficiente, se debe mencionar su destacado rol
como comunicador en medios radiales y escritos durante más de tres
décadas. Mucho de ese trabajo quedó plasmado en su libro “Mi historia,
es tú historia”, lanzado el año 2012. Sin duda se trata de una
trayectoria impresionante, que nos habla de un hombre inquieto, audaz y
riguroso, pero, sobre todo, enormemente ligado a su tierra y su gente.

En
lo personal, tuve la posibilidad de compartir con él en muchas
oportunidades y agradezco profundamente su apoyo constante. Queda en mi
retina su eterna sonrisa y su sueño de navegación tranquila por el paso
del Kirke, entremezclado con el calor humeante del último café que
compartimos en su casa cuando, activo como siempre, estaba abocado a
escribir con la intensidad del joven soñador que lo caracterizó siempre.

En esa
oportunidad, como en tantas, recordamos anécdotas, conversamos de los
desafíos de la política y de Chile, junto con la referencia permanente
al amor incondicional por su familia. En tiempos de confusión, donde el
que grita más fuerte o hace el planteamiento más populista es quien
pareciera imponer su visión, se va a echar de menos la voz de un hombre
que siempre puso por delante el argumento, la mesura y el resguardo del
bien común como únicas armas. Descanse en paz querido Manuel Suárez
Arce.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS