Ya no hay nada que me
sorprenda en relación con la poca competitividad de la región de
Magallanes, respecto de los avances de otras regiones del país. Tenemos
todos los recursos para ser los mejores, pero nuestras autoridades son
mediocres, y eso nos arrastra a todos.
Es
de conocimiento público que se está desarrollando en nuestra región,
una nueva industria reconocida como la del “hidrógeno verde”, donde
prácticamente todos los capitales son privados, y ENAP mira de reojo ese
desarrollo. Pero no solo ENAP, porque paradójicamente en la región de
Coquimbo, hace ya un año, se anunció el que sería el primer proyecto de
hidrógeno verde vinculado a las redes de gas en Chile y de
Latinoamérica. Se trata del proyecto “H2GN” de Gasvalpo, a través de su
marca Energas, que se ubicará en el Barrio Industrial de Coquimbo, el
cual inyectará el denominado combustible del futuro a su red en esa
región, sustituyendo hasta un 20% del gas natural actualmente
suministrado. Pero la iniciativa, cuya inversión fue de US$ 1 millón, ya
empieza a ver la luz. Gasvalpo ya está informando a sus clientes de
Coquimbo y La Serena que a principios de octubre se realizará la primera
inyección de hidrógeno verde a las redes de gas de distribución de gas
natural de la región. La mezcla, o blending, de hidrógeno verde y gas
natural se realizará en forma progresiva, comenzando con 1% y llegando
hasta un 20% de contenido de hidrógeno como máximo, en un período de dos
años, que es lo que aproximadamente durará el proyecto. Esta será la
primera vez en Latinoamérica que se inyecta hidrógeno verde en las redes
gas natural de una ciudad. Los clientes de Coquimbo y La Serena estarán
consumiendo gas natural con hidrógeno verde, lo cual significa que
estarán reduciendo su huella de carbono. La empresa que desarrolla este
proyecto recalcó que no existirán aumentos en las cuentas de los
clientes y que este es un costo que será asumido completamente por la
firma. Además, los artefactos a gas natural que utilizan en sus casas no
se verán afectados.
Ejemplos
como el de la región de Coquimbo, dejan un sabor amargo a una región
que siendo de herreros, tiene que seguir usando cucharas de palo en su
calefacción, y no solo en eso, porque no he escuchado ninguna palabra
respecto de los beneficios, si es que tendremos, del uso de vehículos
que utilicen este combustible verde, ni de posibles beneficios en los
precios de la energía eléctrica, ni de la opción que tiene la región de
transformarse en el proveedor de gran parte de las necesidades
energéticas del país, y cuáles serán los beneficios para esta región de
comenzar a poblarnos de “parque eólicos”, sacrificando naturaleza por
respuestas a demandas de necesidades del ser humano.
Lo
que sí quiero dejar en claro, es que no estoy en desacuerdo con la
llegada de esta industria, lo que espero que ocurra es que queden claros
los beneficios para cada Magallánico y Magallánica que optó por un
proyecto de vida en la región, respecto de la misma.