En
el último lustro (cinco años) se perdieron las confianzas, porque se
destapó una crisis política, que llegó a afectar lo institucional,
porque llegaron a perderse las legitimidades. Es la peor crisis que ha
tenido Chile desde hace muchas décadas, obviamente dejando de lado la
que provocó el quiebre democrático de nuestro país en septimbre de 1973.
La desconfianza ciudadana está agravada por la crisis política, la
crisis de legitimidad. ¿A quién creerle? ¿Quién va a solucionar los
reales problemas de la gente? Esta crisis de desconfianza es gravísima.
Hay un cuestionamiento total, porque se han destapado muchas realidades
que antes se escondían. Las colusiones afectaron gravemente al sector
empresarial. Es difícil restarse a algo que terminó afectando gravemente
el bolsillo de cada uno de los ciudadanos, porque para enriquecerse aun
más, unos pocos se pusieron de acuerdo y afectaron a otros muchos. Cómo
sustraerse al aprovechamiento en algunas reparticiones con el tema de
las jubilaciones. Y para colmo, hasta la Iglesia Católica se ha visto
afectada, especialmente en la última década al revelarse los abusos. Entonces reitero, ¿en quién confiar? Ojalá todo pueda cambiar, porque el país lo requiere.