Enciclopedia del Apruebo: epílogo

Con todo respeto a
quienes no piensan como yo, en lo personal APRUEBO. Lo hago porque creo
firmemente en que es una de las pocas veces, sino la única, en que
podremos ponerle fin al Estado subsidiario. Un Estado subsidiario que
permite que los privados puedan administrar
parte
de los elementos que configuran la seguridad social. Las
administradoras de fondos de pensiones (AFP`s) administran, con fines de
lucro, nuestros fondos de pensiones. Esas empresas ganan inmensas
rentabilidades, pierdan o ganen rentabilidad nuestros fondos. Las
isapres, otro eslabón de la Seguridad Social, nos mantienen como
clientes mientras seamos personas sanas, porque apenas aparece una
“prevalencia” o enfermedad “costosa”, te hacen la vida imposible hasta
que llegas a Fonasa. Cuando llegas a la tercera edad, en automático te
expulsan por ser un cliente “poco rentable”. La discapacidad en sus
diversas expresiones, a cargo de una cadena nacional de “voluntades”
como la Teletón, cuando las personas con discapacidad deberían ser el
centro de nuestras políticas públicas, como personas más vulnerables que
los demás. La educación tiene hoy cuatro dimensiones, los privados, los
particulares subvencionados, los municipalizados y los Servicios
Locales de educación, es decir, el principal componente salir del
subdesarrollo en una mezcla inentendible, y con un nivel bajo en
general, si nos comparamos con otros países en vías de desarrollo. El
acceso a vivienda sigue la línea de lo señalado, los privados a cargo de
coordinar y construir soluciones habitacionales, dejando a la
institucionalidad pública como meros “administradores de recursos”, más
que ejecutores de la solución.

A
estos problemas de nuestro “sistema privado de seguridad social”,
avalado por un Estado Subsidiario, debemos sumar un inconmensurable
centralismo, una vergonzosa y desmedida influencia de las 10 familias
que controlan el país, respecto de las políticas públicas y una
humillante y mediocre gestión de parlamentarios que son los “escuderos”
de este grupo de poder, lo que provoca que la situación actual del país
sea insoportable.

Pero
por fin tenemos hoy la posibilidad de “emparejar la cancha”, y hacer
que los derechos sociales sean el espíritu del Estado chileno. Resulta
insolente escuchar personas que señalen que no van a alcanzar las
“lucas” para todos los beneficios sociales, y que seamos capaces como
Estado de condonar miles de millones de dólares a empresas como
Johnson´s, el grupo Penta y otros “grandes contribuyentes”, que de
contribuyentes bien poco tienen. Como ejercicio matemático, el año 2018
se condonaron aproximadamente $64.000.000.000, que son sesenta y cuatro
mil millones de pesos a grandes empresas, entre multas e intereses. Me
pregunto si alguno (a) de nosotros (as) tendremos el mismo trato cuando
nos atrasamos con el hipotecario.

Finalmente
una reflexión respecto de nuestras autoridades regionales. Es
fundamental saber su opinión respecto de este proceso para tener
información concreta que permita definir por quién votar en las próximas
elecciones, sea la opción que sea, porque este plebiscito no es solo
una opción binaria, es la forma de ver el país y la sociedad de los
próximos 50 años, y eso es lo que cada elector (a) debería sopesar para
tener buenas autoridades, y no lo que tenemos ahora.

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