Encuentros

Sin
buscarlo, por diversas circunstancias o por simple coincidencia, nos
encontramos a veces con personas excepcionales o experimentamos
situaciones increíbles. Algunos de estos hechos nos marcan para toda la
vida. En lo que a mí concierne, creo haber sido un privilegiado. Mis
experiencias de este tipo han sido ricas y aún siguen nutriendo mi
existencia. Pero también hay encuentros placenteros más simples que
acompañan nuestro camino y, que sin mucho pudor, hoy comparto:

Viajar
hasta Pucón, de copiloto de Rodrigo, escuchando buena música, dándole
cuerda al reloj que marca los hitos de las décadas, intercambiando ideas
y proyectos, riendo sin límites, es un placer que podría resultar
envidiable. Lástima por mi memoria, incapaz de almacenar tantos detalles
que se escapan de mi mente, poco a poco, para desaparecer entre nubes
de olvido, como el humo que disipa el viento. Al llegar a destino y
conocer a Marcel, anfitrión de mano firme, todo alegría y energía en
derroche, me dije que había hecho bien de tomarme unos días para viajar
al campo verde de nuestro Arauco fértil y volcánico. Al compartir un
almuerzo y guitarreo de sobremesa con el célebre Willy Bascuñán, talento
puro, ícono de la música chilena, quedé maravillado escuchándole cantar
viejos boleros, junto a varias de sus más de 300 canciones. No todos
los días, un insigne compositor acompaña en la guitarra a este
desgastado cantor, ni le relata con humildad y confianza la gestación de
algunas de sus famosas canciones. Hasta me atreví a corearle en segunda
voz “…cuando rompa el alba tendré que partir…”.

En
febrero, recibimos la visita de una vieja y fiel amiga francesa, con
quien trabajé en Europa del este y Sudamérica. Nos reímos, caminamos,
conversamos; ella bebió más que yo, tengo testigos. Se impactó y lamentó
por los incendios y nos dejó sus impresiones sobre un Chile diferente
del que antes conoció; de crispación ideológica, violencia en las
palabras y gestos, de ciudades descuidadas y sucias.

Un
domingo de sol, estuve almorzando con Pavel, escritor talentoso,
intelectual pertinente y verdadero, sabedor de historia antigua y
dicharachero. Al conversar, lo más lindo, tal vez, es creerse el cuento
de poder rehacer mundos cambiantes y complejos, pensar que aún existen
muchos sueños en quienes buscan darle sentido a la vida a través de la
creación. A Pavel le sobra el humor, y si en algo nos parecemos, no es
por la pluma, sino por la buena costumbre de no tomarse muy en serio y
reírse de sí mismos. La gravedad envejece y afea; es mejor dejársela a
la realidad de los esp
ejos, suele decir Claudio, poeta haitiano y hermano.

Otra
forma de encuentros, fue recibir los libros de mis amigos Nicolo y
Cristian, magallánicos ambos, con corazón fueguino. Con el primero
reinicié mis lecturas detenidas durante varios meses por achaques
menores, el segundo está al aguaite y chicoteando para ser leído. Me
llegaron también, desde Punta Arenas, otras dos obras hermosas de
relatos y poemas de la escritora María Alejandra Vidal Bracho, a quien
considero una amiga, sin haber aún estrechado su diestra. Las he leído y
apreciado. Su ágil y depurada escritura tiene la suavidad de las
flores, pero con sólidas raíces.

Asistí
también al café Di Luca –pero esto ya es hábito del bueno– para
conversar con mis amigos de juventud, con quienes cultivamos sanas
nostalgias y una que otra idea de futuro para testimoniar –al menos
entre nosotros– algo de presencia y vigencia. Nos reímos mucho, buscando
a lo mejor inconscientemente, esa “liviandad del ser” que con la edad, y
ya con poco que temer, nos hace más libres y valientes.

Al
compartir estas pequeñas escenas del acto final de una obra en la que
somos protagonistas, uno va comprendiendo el significado de los
detalles, de las cosas más simples y amables que apreciamos y, que, cual
pan crujiente, nos alimentan y alientan los días. Son ellas las que
convierten en realidad lo que expresa Amanda Velazco (Mandy) en la
Milonga por tantas cosas: “…soy la suma de las cosas que viví, por
suerte me encontré con gente más inteligente y algo aprendí”.

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