Entre buscar caminos o seguir todo igual

Es
evidente que en la política se busca poner en práctica proyectos, que,
de alguna u otra forma, vayan dando respuesta a la realidad con la que
viven las vecinas y vecinos; ya sean de una comuna, región o del mismo
país.

Pero
claro, para poner estos “proyectos u objetivos” en práctica, se deben
mostrar en acciones concretas que intenten mejorar las condiciones de
vida de los seres humanos. Entiendo que finalmente para eso ingresamos
en la política.

Pues
bien, es evidente, y a los ojos de los rojos, azules y morados, que hay
urgencias que como chilenas y chilenos no podemos seguir aceptando.
Mejores pensiones, más salud y seguridad no son programas de un
Gobierno, son las necesidades de un pueblo que exige y quiere vivir
mejor, que se expresa diariamente en la junta de vecinos, en el club
deportivo, o si así lo quiere, hasta en las mismas encuestas.

Ahora, ¿cuál
es el margen de maniobra que puede tener un Gobierno si al frente
existe una negativa al cambio del modelo? La verdad es que muy poco. Hoy
buscamos los acuerdos que sean necesarios para avanzar, comprendiendo
que esos acuerdos tienen rostros humanos, del jubilado o jubilada que
espera, de la familia que quiere desarrollarse en su población libre de
violencia o de las y los que necesitan una mejor salud.

¿Será posible realizarlo si nada cambia?

Desde
el Gobierno, nuestro Presidente Gabriel Boric ha empujado un Pacto
Fiscal con un horizonte delimitado, con claridad en la inversión o gasto
social, con tiempos y plazos acotados, con un esfuerzo financiero
común, con el importante aporte de privados
y con compromisos del Estado vía eficiencia en el gasto y medidas pro-crecimiento.

Algunos
datos importantes para tener en consideración: Sólo aumentar la PGU a
$250.000 significan 2.700 millones de dólares; pues bien, en este Pacto
Fiscal estamos empujando medidas contra la evasión y elusión de impuesto
y, en ese sentido, en la actualidad, según datos del SII, en Chile se
calcula que el impuesto corporativo de las grandes empresas llega al 51%
de incumplimiento, bien lejos del 15% que tiene países como Dinamarca.
Si logramos avanzar en esta agenda, ya tendríamos al menos la mitad de
los recursos que hoy las chilenas y chilenos necesitan.

Me
parece que vale la pena discutir y debatir del cómo podemos llegar a
solventar las necesidades. En mi opinión, desde el Gobierno estamos
empujando alternativas, pero cuando la respuesta de la oposición se
recibe que todo se soluciona con crecimiento, habría que nombrarles el
informe de la Comisión Marfán, que dice que si esperamos solventar el
aumento de la PGU, acrecentar aún más el presupuesto en seguridad o sala
cuna universal, usted, vecina o vecino que está leyendo esta columna,
tendría que esperar entre 8 o 9 años más. Difícil seguir pidiendo más
paciencia.

Hoy
estamos en una sociedad en crisis que debe tener una canalización y
respuestas de salida, donde el sistema ha fallado y entre todos debemos
perfeccionarlo. Hoy los liderazgos, principalmente radicados en el
parlamento, deben tener la templanza y claridad para los desafíos que
tenemos por delante.

Discutamos el Pacto Fiscal, pero siempre poniendo por delante los intereses de un Chile mayoritario que necesita vivir mejor.

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