Aunque
a la derecha de este país le duela, la Estrategia del Litio ya está
generando señales positivas en el mundo entero. El anuncio ya ha
despertado el interés de inversionistas extranjeros, según lo señaló la
directora de InvestChile, Karla Flores, quien sostuvo que ya se han
reunido con más de 46 empresas de 12 países por este tema. La jefa de
servicio explicó que existe interés de los inversionistas y que las
firmas interesadas son de Alemania, Argentina, Australia, Canadá, China,
Corea del Sur, EEUU, Francia, Japón, Países Bajos, Reino Unido y Suiza.
Como
en tiempos pretéritos, los minerales serán la fuente de la discordia al
interior del país, entre los que quieren regalarlo al imperialismo sin
mayores condiciones, ni agregación de valor, para mantener la “amistad”
con los vecinos del norte, y quienes quieren que los minerales sean el
futuro económico del país, y que todos podamos “disfrutar” de la bonanza
de esa industria, buscando a los “mejores clientes”. Los primeros
querrán mantener el modelo tributario que permite a los inversionistas
especuladores considerar a Chile un oasis de la inversión, mientras que
los segundos buscarán aquellos inversionistas que quieran cumplir con
mayor justicia tributaria y las exigencias medioambientales, el
cumplimiento de las normas laborales y la responsabilidad social
empresarial en nuestro país. Mientras estas diferencias –muy justas en
democracia por lo demás- se están confrontando en el país para lograr
aprobar en el poder legislativo la definitiva Estrategia Nacional del
Litio, en otra dimensión de la política se están definiendo otras cosas
más importantes aún que esta estrategia.
Entre
oriente y occidente estará nuestra disyuntiva desde hoy en adelante, y
aunque podamos creer que nos mantendremos neutros, ajenos o externos a
esta situación, la verdad es que no podremos, y las señales son muy
claras:
La
jefa del Comando Sur de EE. UU. (Organismo responsable de proporcionar
planificación de contingencia, operaciones, y la cooperación de
seguridad para América Central y del Sur) Laura Richardson, visitó Chile
como parte de una gira que tenía como telón de fondo sus recientes
declaraciones sobre el interés de Estados Unidos en los recursos
naturales de la región. El periplo de Richardson comprende a Chile,
Argentina y Bolivia, donde se concentra el 60 por ciento de las reservas
de litio del planeta, considerado el oro blanco del mundo por su amplio
uso en baterías para teléfonos, computadoras y autos (aunque nadie
quiere decir que el litio sirve para las armas nucleares).
Otra
de las señales fue que, en medio de la polémica por los globos espías,
el senador norteamericano demócrata Chuck Schumer urgió a sus colegas a
firmar a la brevedad el tratado de doble tributación con Chile, para así
impedir que China tenga ventajas sobre el litio de nuestro país. Y es
que mientras el gobierno de Beijing ya suscribió un acuerdo similar en
enero de 2017 y por ello tiene ventajas impositivas, el Congreso de
Estados Unidos lleva una década sin ratificar el convenio, que solo está
firmado por la parte chilena.
Entre dos amores, oriente y occidente, estará nuestra mayor disyuntiva en relaciones internacionales.