Sin
darnos cuenta, ya vamos por el mes de la llegada del coronavirus a
nuestro país y las tomas de decisiones en torno a restricción de
tránsito, saludas de personas y llegadas de cuarentenas totales a
diferentes comunas del país y la región.
Durante
estos largos días vimos como médicos, expertos y el Gobierno tenían
disímiles miradas, con voces diametralmente opuestas y que no hacían más
que confundir a la población, donde, como un hijo busca respuestas en
sus padres, muchas veces no encontraban nada cierto y había aire de
improvisación.
También
es cierto que nadie ni nada estaba preparado para recibir una pandemia
de esta magnitud. Jamás pensamos que con los tiempos que corren y con la
tecnología que avanza como tren bala, íbamos atener que ver en vida
como miles de personas en el mundo tienen que morir por causa de algo
invisible.
Pues
bien, ahora nos vemos enfrentados a nuevas dudas. El martes de esta
semana, en una extensa entrevista en el diario “La Tercera”, José Manuel
Silva, socio y director de Inversiones de Larrain Vial Asset
Management, la principal administradora de fondos y corredora de bolsa
del país, se despachaba la frase “No podemos seguir parando la economía,
debemos tomar riesgos, y eso significa que va a morir gente”. Esa fría
frase, quizás poco ética, hoy tiene el debate instalado en Chile.
Las
salidas comunicacionales de Trump y Bolsonaro, nos dicen que los
gigantes de América del norte y América del sur, ya escogieron su
camino, probablemente sin retorno. Algo parecido ocurrió en Inglaterra,
donde su llamativo primer Ministro tuvo que dar pasos hacia atrás, donde
él mismo hoy se mantiene con el virus y existen fundadas dudas de su
verdadero estado de salud.
Por
mi parte, me declaro desde la postura que los recursos, de alguna u
otra manera, se pueden recuperar; que el Estado es hoy quien debe salir a
jugar su principal partido y serán tiempos muy difíciles, donde
estaremos obligados a navegar en aguas turbulentas. Pero sí estoy seguro
de que prefiero pasar ese trance con la menor cantidad de muertos
posible.
Seamos
solidarios, ayudemos a quien podamos y que esté en nuestras manos.
Pongamos el acento principalmente en nuestros adultos mayores. Sigamos
siendo responsables con los llamados de la autoridad sanitaria, que no
es más que colaborar con el personal médico que se encuentra trabajando
de sol a sol por resguardar a toda la población.
Queridas
vecinas y vecinos, ya nos volveremos a abrazar en las calles de nuestra
reserva mundial de Biósfera, en la ciudad más austral del mundo.