El
inicio del gobierno de Gabriel Boric no ha brillado por sus logros, más
bien han destacado sus errores. Primero decidió no gobernar para ser
jefe de campaña para aprobar la constitución que era el real reflejo de
su alma. Para muchos es difícil saber qué piensa el presidente ya que
los constantes cambios de postura le han valido que muchos lo llamen “
el volteretas”. Lo cierto es que su ideario siempre ha estado claro y él
mismo se había calificado “a la izquierda del partido comunista”. El
Frente Amplio comulga con las ideas de sus aliados comunistas y por lo
mismo, muchas cosas que son vistas como errores, no son más que lo que
siempre pensaron hacer. Como diría el dicho “Se les salen por los poros”
sus verdaderas intenciones. La banalización del poder es parte de la
desacralización de las instituciones con el fin de minarlas desde lo más
profundo para destruir la realidad existente para que emerja el sueño
utópico.
Esta
semana varios errores llamaron la atención de todos, el tener en el
segundo piso a una asesora peruana, hija de un sendero luminoso hoy
investigada por el FMI por posibles vínculos con el cartel de Sinaloa.
Lucía Dammert era un personaje más que complejo, ella misma había dicho
en televisión que habían planificado por largo tiempo el 18 de octubre.
Cercana a los planificadores de la revolución misma, por lo que cabe
preguntarse si ¿el presidente no sabía o era también parte de lo mismo?
A
este error se le agrega el de humillar a Israel no recibiendo a su
embajador cuando había sido citado para presentar credenciales. Este
acto inédito banaliza el poder y humilla a Chile frente al mundo y de
paso ataca a los judíos chilenos. El presidente ya había decidido ser el
presidente de algunos chilenos, hoy reduce ese número. Ya en campaña
había mostrado actitudes ante Israel, por lo que algunas voces lo
llamaron antisemita. Ciertamente parte de sus aliados abiertamente son
antisemitas de forma manifiesta, por lo que cabe preguntarse si no
obedece directrices de aquellos, lo que hace dudar sobre quién gobierna
en La Moneda.
Estos
errores diplomáticos se suman a otros como la humillación a John Kerry o
al Rey de España. Siempre los ataques han sido contra quienes tienen
posturas e ideas distintas a las del actual gobierno chileno. La
ideología les nubla la mente y no los hace velar por el bien de Chile,
sino que su actuar se guía por lo que les sirve para su ideario
ideológico. El poner a Latinoamérica como primer socio comercial es un
grave error económico, cosa que no les importa ya que el Foro de Sao
Paulo y el Grupo de Puebla son sus fuentes de inspiración. Su gran
enemigo “ el Neoliberalismo” lo que los lleva a imponer la utopía sobre
la realidad.
Sus
ideas fueron derrotadas en el plebiscito de salida, ya que Chile junto
con rechazar la constitución que plasmaba el alma de estos frenéticos
refundacionales, rechazaron también al gobierno cuyo programa es
idéntico al texto rechazado. Pero el gobierno y el presidente en vez de
hacer un mea culpa y enmendar el camino, sigue como si nada hubiese
pasado. Hace un cambio de gabinete en el que no es capaz de incorporar a
nadie de la centro izquierda que haya ido por el rechazo, elige ser
presidente del 38 % del país. Intenta poner a los comunistas en la
subsecretaria del interior y tras el escándalo los pone igual a modo de
compensación en otras importantes plazas del gobierno y el gabinete
político. Es probable que el agravio a Israel tenga que ver con esas
compensaciones.
Es
fundamental comprender que todo esto deja en evidencia la falta de
credenciales democráticas de quienes nos gobiernan al insistir ir en
contra de la voluntad popular en la incapacidad de enmendar el rubo ya
que para ellos la ideología siempre vale más y sus ideas aunque
minoritarias deben imponerse a toda costa.