Es hora de trabajar unidos

Recientemente se viralizó un video que muestra la cabina de pasajeros en pleno vuelo Madrid – Santiago, literalmente casi sin pasajeros. Aquella imagen nos dice algo muy claro: la temporada turística en Magallanes puede llegar a ser la peor en décadas, lo que dejará a empresarios y trabajadores turísticos pateando piedras. De hecho, las cancelaciones de reservas se sitúan en torno al 50% en establecimientos de alojamiento y otros servicios turísticos. Claro está que muchos de los que se empavonaban con el desarrollo turístico regional, incluso descartando el desarrollo de otras actividades productivas como la salmonera y minera, hoy andan calladitos por las piedras… de esas que se usan para dañar la infraestructura pública y privada, amedrentando a comerciantes y clientes, injuriosas con nuestras policías. Rotunda caída del turismo, cierre de Mina Invierno, rechazo al sector salmonero, problemas con ley Navarino, cancelación de proyectos, incertidumbre del sector productivo nos plantean un Año Nuevo oscuro para la región. La danza de los lobos en torno a las barricadas ya han quemado todos los leños posibles y solo les queda lanzar a la hoguera los cadáveres que dejará la contracción económica, quiebra de pymes y desempleo. Obviamente, estos lobos (lumpen) no marcharán solidariamente al lado de los magallánicos honestos y trabajadores que perderán sus fuentes de ingresos. Tampoco será el Partido Comunista, Frente Amplio y sus afines los solidarios, porque ya sabemos que esa solidaridad solo opera con plata ajena. Cuando mucho, vemos un paseo romántico entre un militante dirigente universitario y su jerarca a la luz de las llamas del caos. Asimismo, vale la pena preguntarse, ¿los que marchan hoy pacíficamente se meterán la mano al bolsillo para levantar y sostener a los nuevos pobres? ¿Serán los dirigentes de la Mesa de Unidad Social los que responderán ante los magallánicos cuando ni siquiera puedan pedalear la bicicleta? Sin duda, los jinetes del apocalipsis que dijeron no estar disponibles para negociar con el Gobierno, no estarán disponibles para hacerse cargo de la pérdida de calidad de vida de los chilenos. Nosotros no hemos dudado es respaldar la legitimidad de las demandas sociales; sin embargo, la búsqueda de un Chile más emprendedor y justo requiere de diálogo inteligente para encontrar soluciones sostenibles en el tiempo. Los que abogan por la refundación del modelo, son exactamente los mismos que tanta pobreza han creado en otras latitudes. Es hora que las emociones, la rabia y descontento den paso a la racionalidad y entendimiento. En consecuencia, son merecedores de nuestra total desconfianza quienes pregonan recetas distintas, especialmente quienes azuzan la violencia, que en nada beneficia a la comunidad en su conjunto. Gracias a nuestra alma emprendedora, somos optimistas ante la crisis social porque si bien representa un gran peligro para la estabilidad y desarrollo de Chile, también es una gran oportunidad para crecer como nación, siempre y cuando logremos construir soluciones que no mitiguen los problemas, si no que sean de fondo impulsando el desarrollo económico y creación de la riqueza, pero al mismo tiempo desabotone la estrechez de la población y coloque en relieve la formación de acervo cultural en las personas que las acerque más allá del consumo, solventando una sociedad en armonía que está compuesta por individuos con distintas capacidades y talentos. Al fin y al cabo, lo que deseamos es ser felices… y eso se logra trabajando unidos por el bien de Magallanes y nuestro país.

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