Esta
semana se puso término al estado de excepción constitucional, que rigió
a nuestro país por casi 20 meses, producto de la emergencia sanitaria
por la pandemia del Covid-19. Un estado de emergencia que significó en
un principio una serie de restricciones a nuestra movilidad, a reuniones
masivas y la imposibilidad que una serie de comercios pudieran abrir,
donde los más afectados fueron los rubros gastronómicos y de turismo.
Sin
embargo, y gracias al plan de vacunación, hoy vemos cómo las cifras han
ido mejorando, con menos contagios y casos activos. Y si bien se
mantendrá la alerta sanitaria y se realizarán modificaciones al Plan
Paso a Paso, el fin al estado de emergencia es una excelente oportunidad
para reactivar una de las áreas más golpeadas en nuestra Región de
Magallanes, como lo es precisamente el turismo y una serie de negocios
asociados, que durante más de un año y medio no han podido abrir sus
puertas o han funcionado con una capacidad reducida.
Y
en ese sentido, si bien nuestra región fue una de las más golpeadas por
el Coronavirus en un principio, hoy los números permiten en generar
oportunidades de atraer turistas a nuestro querido Magallanes, y ser la
postal de bienvenida para miles de personas de no sólo el país, sino
también del resto del mundo.
En
lo estrictamente técnico, las modificaciones al Plan Paso a Paso
permiten a las empresas vinculadas al turismo, adaptar su
funcionamiento, de manera tal que se eviten aglomeraciones y contagios,
siempre y cuando se exija a los visitantes el estar vacunados y cumplan
con las medidas que ha adoptado el Gobierno, como lo es Pase de
Movilidad, a fin de permitir a los rubros del mundo gastronómico,
hotelero, turístico y de la cultura y las artes, operar con mayor
flexibilidad y libertad ante toda persona que porte dicho documento,
como una forma de potenciar y reactivar este sector económico, que se
encuentra fuertemente golpeado por la pandemia.
Pero
por otro lado, se necesita también que el Ejecutivo genere las
instancias y promueva acciones que posibiliten la llegada de turistas a
este rincón del mundo. En ese sentido, el otorgamiento de créditos
blandos, por un plazo no inferior a tres años, serviría de sobremanera a
las empresas turísticas el solventar una serie de obligaciones
crediticias o financieras que han debido asumir para sobrevivir durante
esta pandemia.
A
su vez, liberar por el mismo tiempo el pago de patentes comerciales,
sería un incentivo a la continuidad del giro turístico, liberando
principalmente a los pequeños y medianos emprendedores del pago de este
importante tributo. Y la implementación de un subsidio para las empresas
asociadas a este giro, por un plazo de tres o cuatro meses, mientras se
recuperan económicamente y se van adaptando a sus nuevos flujos de
caja.
Hoy,
la Región de Magallanes es uno de los pocos sitios del mundo donde el
turismo está ligado a la naturaleza, al aire libre. Y por eso, es tarea
de todos los actores de la sociedad civil y política, generar las
acciones y oportunidades de reactivar el turismo y sentirnos aún más
orgullosos de nuestra tierra.