Se puede apreciar en el gobierno una especie de obsesión por los 50 años del Golpe o Pronunciamiento Militar. Ha destinado recursos económicos para recordarlo. El Presidente de la República ha realizado muchas veces alusiones por dicho acontecimiento, obviamente desde su visión parcializada e ideológica. Y así, en vez de unir al país; en vez de dar ejemplo de cohesión nacional, se prodiga en dar una visión única y altamente sesgada de lo ocurrido ese día. Divide en buenos y malos, que es lo propio de una mentalidad que es presa de la ideología marxista y/o totalitaria.
Que suicidarse en un acto de cobardía, en alusión a un militar en retiro que tomó ese camino, según el Presidente de la República. Que Sergio Onofre Jarpa, ya fallecido y por tanto sin derecho a defensa, había cometido tropelías, en dichos también del Presidente. Poner el acento sólo en lo ocurrido a partir de ese once de septiembre. Decretar duelo nacional por el fallecimiento de un político comunista altamente resistido por un sector importante del país. Fustigar a la oposición política para luego pedirles diálogo y entendimiento. En fin, dichos y hechos presidenciales que ponen traba a un entendimiento justo cuando el país clama por concordia y paz.
El país quiere avanzar y dejar atrás un pasado que necesariamente divide. Cuando la juventud no privilegiada del país requiere respuesta para su futuro, el Presidente se ocupa de los 50 años del derrocamiento de Allende. Cuando los problemas económicos son acuciantes el Presidente está empeñado en fijar una historia y una visión única y excluyente de los sucesos de septiembre de 1973. Quiere borrar de un plumazo lo ocurrido en los 1000 días del Gobierno de la Unidad Popular.
Por lo anterior, es importante detenerse en si para el país es importante y necesario gastar recursos económicos en conmemorar los 50 años ¿Es que con el pretexto del nunca más para condenar a unos y no a otros, será Chile un mejor país? ¿Qué pasaría si el once de septiembre próximo fuera una fecha normal sin recuerdos gubernamentales? Claro que es importante una fecha como el once de septiembre, pero sólo si se fomenta el análisis; si se indaga en las causas de dicho acontecimiento; si como país entendemos que enemistad política y los proyectos excluyentes conducen a la vía del populismo y la violencia.
Olvidar u omitir los graves hechos ocurridos bajo la administración de la Unidad Popular sólo exacerba las diferencias. Porque enfatizar sólo lo ocurrido a partir del Golpe Militar y no hacerse cargo por ejemplo, de la declaración de ilegalidad del gobierno de la Unidad Popular hecha por la Cámara de Diputados de entonces, se menosprecia la historia y a una parte importante de los chilenos. Si se va a recordar oficialmente los hechos ocurridos entonces, se debe tratar de unir y cohesionar a un país ya de por sí dividido. Lamentablemente la administración actual ha tomado el camino del enfrentamiento para interpretar los hechos de septiembre de 1973. Y la democracia para un correcto funcionamiento requiere entre otras cosas, un país mínimamente unido, que no es lo que se está fomentando. Es la lucha de clases marxista extrapolada a la visión histórica del país. Dividir para gobernar. A río revuelto…
Finalmente ¿es acaso verdad que a los jóvenes les interesa que sus autoridades gasten tiempo, recursos y dinero en discutir hechos que pasaron hace 50 años?