Es terrorismo

Los
desafíos más relevante del Gobierno del presidente Piñera, que se
mantendrán para esta nueva administración, están ligados a la seguridad,
especialmente la situación migratoria en el norte del país y los
conflictos de la Macrozona Sur. Estas temáticas, además de la
situación sanitaria, marcan la pauta en los diferentes noticiarios
nacionales y aparecen como prioridades en las diferentes encuestas y
encuentros ciudadanos.

Algo
de historia: el 7 de noviembre de 2020 finalizó la “Consulta Ciudadana
en La Araucanía”, en la cual participaron cerca de 150.000 personas. En
el ejercicio se realizaron diferentes consultas respecto de las
prioridades y desafíos regionales, como resultado el 82% de los
participantes se pronunciaron a favor de mantener el estado de
emergencia, comprendiendo que les daría mayores herramientas a las
diferentes fuerzas públicas en el control de la seguridad y de los
hechos de violencia del día a día. Cuando hablamos de participación
ciudadana, de escucha y empatía de las comunidades que usualmente no
son consultadas, en esa ocasión contamos con un ejercicio democrático
reciente, que demuestra una respuesta muy clara y concreta de la
población afectada.

Fuimos
testigos de señales ambiguas respecto de lo acontecido por años en la
Macrozona Sur, incluso personeros de sectores más radicales de la
izquierda chilena justificaban los reiterados hechos de violencia, otros
le bajaban el perfil a algunos actos, con afirmaciones como que el
estado de emergencia y estado de excepción eran innecesarios e incluso
una medida extremista por parte de nuestro Gobierno. Los hechos son
elocuentes, hoy no es necesario consultar a la comunidad la definición
para este tipo de acciones. Lamentablemente todos los compatriotas y
autoridades debemos asumir que en Chile hay terrorismo, que en La
Araucanía el estado de derecho no se aplica.

Valorar
y destacar las palabras de Rayén Cayumán, mujer mapuche: “uestras
vidas, al igual que las de otras familias, se vieron involuntariamente
envueltas en una gravísima situación, donde el 99,9% de los habitantes
de estas tierras no tienen ni la menor participación, ni la desean.
Hasta fines de los años 80 se podría decir que vivimos en la más
absoluta paz y prosperidad. Cada comunero y sus familias criaban y
educaban a sus hijos en pequeñas escuelas rurales y cultivaban sus
tierras, con siembras y ganado. La vuelta de la democracia llevó a los
nacientes políticos a intervenir nuestras vidas en busca de votos,
ofreciendo prebendas, obviamente jamás cumplidas, lo que fue
sistemáticamente sembrando inconformidad en nuestra gente, las que con
el c
orrer
de los años han sido aprovechadas por un minúsculo grupo de narcos
subversivos, que han recibido apoyo humano y armamentista de terroristas
de otros países americanos… El mal llamado “conflicto mapuche” no es
más que una mera pantalla de ese minigrupo para sembrar el terror,
obedeciendo exclusivamente a intereses de terrorismo narco y político,
sobre el cual ese 99,9% de los pobladores de este territorio no
intervienen ni se atreven siquiera a opinar, bajo el temor de ver
quemadas sus casas y sus tierras”.

Las
palabras de la Sra. Rayén constituyen un mensaje esperanzador,
confirmando que esta situación de conflicto no representa al verdadero
pueblo mapuche, sino que a grupos organizados que se dedican a delinquir
y generar terror e inseguridad a muchos compatriotas.

Generemos
la autocrítica correspondiente, como Gobierno saliente no logramos los
objetivos que esperábamos, implementamos diferentes acciones que
pretendían controlar o disminuir fuertemente los hechos de violencia,
además no contábamos con el apoyo transversal desde el punto de vista
parlamentario para generar acciones más concretas; sería muy
irresponsable cuestionar y hacer una evaluación del actual Gobierno en
esta temática a solo una semana de haber asumido, sabemos que es
necesario generar acuerdos transversales para lograr la paz y
tranquilidad de los sectores afectados, y no es solo un desafío del
Gobierno entrante sino de toda nuestra sociedad chilena y especialmente
de los diferentes poderes del Estado y líderes políticos, así como en
momentos tan críticos se generaron este tipo de acuerdos, como el 15 de
Noviembre de 2020, cuando se logró el “Acuerdo Por La Paz Social y la
Nueva Constitución”, incluso con el apoyo del en ese entonces
parlamentario y hoy Presidente de la República, Gabriel Boric.

Respecto
a las lamentables y condenables acciones que ocurrieron el día martes
recién pasado, un ataque a la comitiva de la ministra Siches en La
Araucanía, es importante indicar que es complejo que un ministro del
Interior no pueda desplazarse libremente por el territorio nacional,
pero lo más repudiable e inaceptable es que actores políticos relevantes
que tiene representación popular justifiquen este tipo de acciones
criminales; la convencional Rosa Catrileo indicó: “El protocolo mapuche
no es llegar e ir a una casa”, nadie debe estar por sobre la ley, en un
estado de derecho y democrático, o declaraciones como del ciudadano
Víctor Queipul, quien es lonko del sector, quien indicó: “Si quieren
dialogar con las comunidades de Malleco, deben pasar por mí. Si no, se
van a encontrar con sorpresas”, lo que pareciera una amenaza poco
condenable por algunos sectores. Es necesario que todos los sectores
dejemos de lado las diferencias ideológicas y políticas, negar la grave
situación que se ve vive en la Macrozona Sur es inconcebible. Es obvio y
conocido que se han utilizado variadas estrategias y fórmula durante
varios gobiernos que no han dado resultado esperado.

Es
importante repudiar de manera transversal y con mucha fuerza todos los
hechos de violencia y terrorismo, independientemente de donde provengan;
no existe justificación alguna para defender ni validar este actuar, la
ciudadanía nos ha llamado en diferentes ocasiones a la objetividad, a
la empatía y a la prudencia. Esperemos que prontamente exista paz y
tranquilidad para todos nuestros compatriotas y avancemos en conjunto
como sociedad.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS