Esfuerzo inverso

Muchas veces las
personas se esfuerzan para conseguir algunos objetivos hasta terminar
exhausta o completamente estresadas, lamentablemente sin haber alcanzado
lo propuesto. Este tipo de comportamiento es frecuente encontrar
,especialmente porque estamos inmersos en una sociedad articulada
alrededor de la idea de la competitividad. Por esto último, dentro de
nuestra cultura cuesta muchísimo comprender o aceptar que a veces lo
mejor es no hacer nada o dar un paso atrás. Porque no siempre los
resultados dependen del esfuerzo que se ha invertido para
conseguirlos.

Si
bien es cierto, hay momentos en qué hacer el máximo que se puede
hacer es la mejor opción, pero en determinadas ocasiones es mejor poner
distancia o no actuar para que algo suceda. Cómo por ejemplo :si una
persona no sabe nadar y cae al agua e intenta mantenerse a flote
desesperadamente y está lleno de angustia. Cuanto más se esfuerce, pelee
y más se sacuda, más se hundirá. No obstante, si la persona se
tranquiliza y llena sus pulmones de aire , eso lo hará flotar y no sé
ahogara. Otro ejemplo es: cuando una persona tiene insomnio y se
despierta por la madrugada y no puede recuperar el sueño, lo peor que
puede hacer es frustrarse y pensar constantemente en cómo dormir; es
mejor aceptar la presencia del insomnio ,no luchar en contra de este y
dejar que el cuerpo vaya relajándose poco a poco. De este modo la
persona podrá recuperar el sueño.

Ley
del esfuerzo inverso sostiene que en algunas ocasiones, entre más se
anhela algo, más se aleja de la persona. Por lo tanto, en ciertos casos
lo mejor para atraer lo que se desea es alejarse de esto. Dicho de otra
forma :la ley del esfuerzo inverso promueve que en algunos casos, si se
quiere lograr una meta lo mejor que se puede hacer es no hacer nada.

Esta
ley también procura que las personas encuentren un equilibrio entre el
esfuerzo y el descanso, pues cuando una persona se centra por completo
en un trabajo, se puede agotar tanto que incluso puede llegar a
enfermarse. Por eso, lo recomendable es aprender a equilibrar los
momentos de esfuerzo con los de descanso.

Para
aplicar de un modo efectivo está ley, hay que adquirir la suficiente
sabiduría para distinguir cuando una meta requiere de bastante acción
por parte de alguien y cuando, al contrario, es mejor si una persona
toma distancia de ella para conseguir lo que busca. Es decir, hay que
aprender cuándo es mejor actuar y cuándo es mejor esperar, lo ideal es
que las personas actúen lo mejor posible dentro de cada contexto.

Los
alcohólicos anónimos tienen una oración llamada de serenidad y la cual
calza perfectamente con lo recién señalado: “Señor concédeme la
serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para
cambiar las cosas que puedo, y la sabiduría para reconocer la
diferencia”

 

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