Esperanza en el Horizonte

Ya han pasado cuarenta y cinco días del estallido social y casi 18 días del Acuerdo para transitar hacia una nueva Constitución, buscando aún los mecanismos más equitativos y justos para la representación ciudadana en la Convención Constituyente.

Estas semanas nos han enseñado y revelado muchas realidades que estaban presentes y de las cuales la sociedad chilena hacia caso omiso, o bien se había resignado o acostumbrado. Los abusos ya eran pan de cada día. Aún lo son, por citar algunos,  las AFP con sus comisiones y capitalización de las perdidas por parte de los afiliados, las Isapres con sus abusos y egresos forzados de ciento de  personas  mayores, dilación en los pagos a personas con enfermedades (entre otros vicios del sistema).

Las gigantescas y vergonzosas utilidades de los Bancos,  que en proporción  son una de las más exorbitantes del mundo. Estrujar al ciudadano hasta la médula, parecía que era el lema. Este sentimiento de agotamiento y desesperación por los abusos, es un tema transversal que pasa muy por encima de esa odiosa y misérrima calificación de izquierda o derecha, que están típica de nuestro país. Fundamentalmente utilizada para descalificar al otro por su forma de pensar.

Omitiré analizar en esta oportunidad los fanatismos, autoritarismos y negacionismos que tanto daño, violencia verbal y divisiones causan en nuestro país. Con la violencia también tenemos un dilema, se escuchan personas que rechazan y enjuician solo un tipo de violencia, la de los vándalos. Omitiendo y casi justificando la violencia desmedida de los agentes del Estado. Toda la violencia debe ser erradicada, lo que en ningún caso significa inacción por parte del Estado para asegurar el orden público. Significa hacer las cosas en el marco de un profundo respeto al Estado de Derecho y de los Derechos Humanos. No caigamos por ignorancia en el falso dilema,  que para proteger o lograr el orden público, se deben violar los derechos humanos, eso es una aberración y un dilema totalmente falso.

En las democracias maduras los agentes del estado tienen mayor responsabilidad y deberes éticos, en el empleo de la fuerza. Tener por la soberanía popular a través de la ley la custodia y uso de las armas es una función difícil que requiere un alto grado de responsabilidad. Creo profundamente en la democracia como sistema de gobierno.  Un sistema representativo que debemos perfeccionar,  con mayores grados e incentivos para la participación, con mayor formación cívica, con más conciencia de los derechos pero también de los deberes. Si quiero colaborar en la construcción de un país más justo, tengo que comprometerme con ciertos deberes como por ejemplo el respeto y protección de los espacios públicos, que son de todos.

El constante reclamo sin participación y propuestas también bordea en la irresponsabilidad. Del mismo modo lo hace también la autoridad que tiene oídos sordos. La esperanza está en el horizonte. Opiniones serias, constructivas, colaboradoras y comprometidas de diversas y transversales figuras de la política. Han comprendido que nuestro país cambió y requiere de un emprendimiento de políticas públicas potentes e inmediatas en el campo social. Chile, es uno  de los diez países del mundo con menor deuda pública, aproximadamente el 7,5% del Producto Interno Bruto, pero sin embargo como ha quedado a la luz, tiene una deuda social gigantesca, principalmente  en el ámbito de las pensiones, la salud y la educación. Ya lo han dicho varios economistas chilenos, que se han despojado del discurso dogmático del equilibrio fiscal exagerado. (“No es cierto que cuando hay problemas de este tamaño los países de clase A no recurran a la deuda” – Economista Jorge Quiroz, Director de la Bolsa de Santiago). Los economistas hablan de derribar el muro existente  entre los dos Chile. (“hay dos Chile separados y un objetivo sería reunificarlos o unificarlos” –  Sebastián Edwards, Universidad de California). Sin políticas públicas sociales agresivas e inmediatas, difícilmente lograremos la paz social. Solo tendremos una paz de los cementerios, forzada y aparente, pero llena de dolor.

Nuestro país para solventar sus políticas sociales inmediatas, puede perfectamente endeudarse en forma responsable, hacer uso racional de los bonos soberanos y modificar más adelante la carga tributaria. La deuda pública bien administrada es un instrumento eficiente que ya ha sido utilizado por muchos países a lo largo de la historia.

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