Durante
los últimos días hemos visto nuevamente las intenciones de construir un
Estado con ansias de ser empresario, algo nada más antiguo y del siglo
pasado como ser el planificador de la producción y ser dueño, comprador,
regulador y todo lo demás, ya sabemos cómo termina la historia.
El
Estado y los chilenos son dueños de los recursos naturales, eso no está
en duda; el mar, el cobre, el litio, el agua, incluso tierras, son
entregadas a particulares para que produzcan, para que generen trabajo y
por su puesto para que pague tributos, patente e impuestos.
Ejemplos
sobre un Estado ineficiente hay muchos, tanto fue la ineficiencia que
se vendieron variadas empresas estatales a privados, para que las
salvaran, con una clara visión de que a largo plazo seria infinitamente
más rentable, generando empleo y pagando impuestos, las dos grandes
preocupaciones de un Estado.
A
los vecinos, no les interesa el proceso burocrático e ineficiente, si
le interesa el resultado, el servicio y la calidad, si esto lo da un
privado o un este estatal, da lo mismo, cuando a usted lo van a operar,
no creo que piense, quiero que el cirujano sea de A o B, a usted le
interesa recibir el máximo de beneficios y regalías por el dinero que va
a pagar, porque todo tiene un valor económico, la salud, la educación y
los servicios sociales lo tienen, no hay que tener miedo a decir que
todo tiene un valor, que usted no lo pague, no significa que no se lo
cobren, hay otro que lo paga por usted, nada es “gratis”.
Al
mismo tiempo que la clase media ve con nerviosismo el futuro de las
Isapre, que han dado beneficios al descongestionar el sistema de salud y
ha aportado con camas y tecnología para enfrentar la última pandemia
que sufrimos como sociedad, el sistema de salud se compone de el mundo
público y privado, la libertad de elegir es lo que genera competencia, y
cuando hay competencias hay eficiencia.
La
situación es que, la trampa de los estatal es que se politiza, se
aceptan las perdidas y no hay un directorio o accionistas a quien
satisfacer, en realidad esos accionistas somos nosotros, pero no se nos
ve con esos ojos. Lo importante es definir que el Estado puede ser
inversionista, tener participación, pero bajo ese rol, debe ser un
cliente, pero no debe pretender ser empresario, ya que no es su rol y
además lo hace mal. Hay que ser proactivo con el tema del Litio, se debe
pensar en dar una carretera para el desarrollo e innovación en este
tema, en donde también hay otros competidores. Es verdad que en Noruega y
en China hay empresas con participación Estatal, pero son empresas
privadas con participación estatal, empresas que pueden estar en Bolsa,
en donde hay mayor transparencia y control, dando menos espacio a
irregularidades, ahí no se pierde un solo peso y no se acepta, un
llamado telefónico para que el “Papá Estado” nos deposite a la cuenta,
cuando algo no salió bien.
El
real valor de una empresa no es quien es el dueño, sino que lo que
aporta al país, de esta forma los políticos no aprietan a la clase
media, con esto dan soluciones para superar la pobreza y tienen dinero
fresco para administrar.
El
proceso de recaudar más está relacionado con la reingeniería del
Estado, y que tenga un rol de inversor, porque ser empresario tiene
otros riesgos que solo los ciudadanos van a pagar.