Estado subsidiario vs Estado neoliberal

¿Debe
la derecha política comprometerse a cambiar el texto constitucional
vigente? ¿Por qué dicen algunos que este sector político no ha querido
cambiar dicho texto? ¿Ha experimentado cambios la actual Constitución
política desde su promulgación hasta nuestros días? Todos aquellos a
quienes la ideología les ciega y anteponen su ideal de una sociedad
rígida y opresora, callan ante la contundente evidencia que la actual
Carta Fundamental ha sufrido por lo menos 257 cambios desde que entró en
vigencia. Cambios profundos que hacen imposible decir sin mentir que lo
esencial de la Constitución de 1980 ya no existe, pues el régimen
político consagrado en el texto de dicha Constitución fue derogado
totalmente. Con la majadería propia de quienes son impermeables a la
realidad, algunos siguen repitiendo como mantra, como estribillo de una
mala canción, que la actual Constitución es la de Pinochet. La
ciudadanía poco a poco va entendiendo que ello no es así, pero una
mentira repetida mil veces va calando en las mentes especialmente
jóvenes, a quienes inoculan odio disfrazado de justicia.

Resulta
entonces que parte de la derecha que quiere ser aplaudida de pie, calla
que las reformas a la Constitución vigente fueron posible con el
acuerdo de todo el arco político existente en el tiempo que se hicieron
las 257 reformas. Tales reformas que sepultaron la constitución original
de 1980 no hubieran sido posibles sin los votos de la derecha. ¿Cómo
entonces algunos dicen que la derecha no ha querido reformar la
Constitución si esta ha sido modificada 257 veces entre todos los
sectores políticos del país? ¿Y cómo es que esa derecha quiere dar
muestras de blancura si concurrió a todas las modificaciones realizadas?
¿Es que acaso no debiera exhibir con orgullo que el régimen plenamente
democrático que hoy tenemos fue posible gracias a ellos y a la izquierda
democrática del país? Pero no, sigue como avergonzada, como pidiendo
perdón ante los emplazamientos de un sector anti democrático que nos
quiere instalar una Constitución socialista y que divide profundamente a
los chilenos.

Debemos
tener presente que la izquierda acusará siempre de anti democrático y
fascista a todo aquel que se oponga a sus ideas o no concuerden con sus
propuestas, Para ellos todo será insuficiente a la hora incluso de
llegar a acuerdos, de manera que apenas tienen la oportunidad imputan a
los demás no estar junto al pueblo. Evidentemente no se trata de
defender a parte de un sector político que se amilana ante las
acusaciones de la izquierda, que cuando tuvo que defender los valores y
principios de una sociedad libre, justa y democrática dejaron avanzar
las hordas que destruyeron el país antes que luchar por una sociedad
libre.

Después
del 4 de septiembre próximo hay una derecha que piensa en Chile, que se
enorgullece de haber hecho de este país un ejemplo para Latinoamérica.
Desde el orgullo y no desde un rincón donde muchos están hoy para querer
ser aceptados, los cambios que la ciudadanía pide son posibles en una
sociedad en donde la libertad y el emprendimiento sean la base del
desarrollo, como lo fueron los últimos 40 años.

Chile
se construye entre todos y la propuesta de Constitución a plebiscitar
desune, enfrenta, genera inestabilidad, nos promete humo que además
deviene en gases tóxicos. El proyecto de Constitución es derechamente
indigno para los chilenos.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS