Estigmatización social y salud mental

No existe una diferencia
clara entre salud y enfermedad mental, porque las personas sanas
mentalmente tienen periodos de depresión, se angustian e incluso pueden
sufrir enfermedades imaginarias. Por otra parte, las personas que son
consideradas no sanas mentalmente experimentan etapas en que hay
ausencia de síntomas. Es decir, sucede lo mismo que con la salud física,
las personas saludables pueden resfriarse, pueden sufrir de dolores de
estómago, etc. Desde esta perspectiva, en el ser humano tanto la salud
física como la mental es un estado relativo.

Si
le preguntaran: ¿Alguna vez se ha sentido juzgado o discriminado por
acudir a un médico, por sufrir cualquier tipo de dolencia física? o ¿Ha
tenido algún tipo de temor al señalar los dolores físicos que siente?
Probablemente las respuestas serían: NO. Sin embargo, las personas que
padecen algún tipo de enfermedad mental deben luchar a diario para
combatir no solo dichas patologías, sino también contra la
estigmatización social.

Lamentablemente
en nuestra cultura a las personas que padecen problemas de salud mental
se les sitúa en una categoría, en la cual pueden generar respuestas
negativas y se les puede llegar a percibir como inaceptables o
inferiores. Aun en medio nuestro para denominar a una persona que
presenta problemas en la salud mental se emplea el termino ¨loco¨, como
un trato cruel y despectivo.

El uso peyorativo de palabras que ofenden a personas que han padecido de algún trastorno en la salud
mental puede incluso llegar a ser más grave que la propia enfermedad.
Porque pueden ocasionar la llamada autoestigmatización. Es decir, la
internalización, por parte de la persona, de las actitudes negativas que
ha recibido. Este estigma se ha relacionado con creencias de
desvalorización y discriminación, con disminución de la calidad de vida,
la autoestima, la autoeficacia y el agravamiento de los síntomas.


Resulta imperativo llevar a efecto una educación masiva para hacer
frente a los estigmas en cuanto a la salud mental. De modo de evitar el
rechazo o el temor hacia las personas que son percibidas como distintas o
fuera de lo común. Así se podrían abordar a tiempo y de manera eficaz
aquellos trastornos o enfermedades que muchas veces son invisibles.
Igualmente se podría evitar la marginación de las personas que la
padecen.

Algunas de las medidas que se podrían implementar para educar, en cuanto a la salud mental, son las siguientes:


Dejar en claro que no siempre hay que sentirse bien mentalmente. De la
misma manera que se acude al médico por una dolencia física, hay que
acudir a un profesional en caso de padecer un problema mental. Si se
educa entendiendo y visualizando la salud mental como algo normal, se
puede fomentar la atención profesional a tiempo e implementar la tan
necesaria acción preventiva .

-Cuidar el lenguaje, evitando
utilizar las palabras despectivas, ofensivas o menoscabadoras a la hora
de referirse a las personas que experimentan algún problema mental.
Porque de este modo se estará dañando más aun a personas y familias que
están sufriendo.

Continuando con este tema, la próxima semana se verá: ¿Qué es realmente la salud mental?

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