El
pasado jueves, en La Moneda, el Presidente Sebastián Piñera, acompañado
por el ministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación,
Andrés Couve, recibió a quienes integramos la Comisión
Desafíos del Futuro del Senado, junto a un destacado grupo de
científicos y científicas, para abordar una estrategia de país que se
haga cargo del tema de la inteligencia artificial. La
idea es que de este grupo de legisladores y expertos surjan propuestas
que se hagan cargo de las oportunidades que brinda esta tecnología como
herramienta que facilite la realización de ciertas tareas y que mejore
la calidad de vida de las personas.
La inteligencia artificial es parte
de los elementos que conforman la denominada Cuarta Revolución Industrial y que también considera la Internet de las cosas, la automatización del trabajo y la programación. El
Ministerio de Ciencia, según informó el ministro Couve, está trabajando
en una política y un plan de acción en inteligencia artificial para el
próximo año. Se trata de una iniciativa muy valorable, a la vez que un
enorme desafío, si consideramos que según un ránking dado a conocer por
IA-Latam (Inteligencia Artificial para Latinoamérica), Chile se
encuentra en el lugar 39 entre los países que cuentan con algún grado de
preparación para afrontar este tema (1 Singapur; 2 Reino Unido; 3
Alemania; 4 Estados Unidos; 5 Finlandia; 32 México; 35 Uruguay). En
esta misma tribuna he señalado las potencialidades que tiene nuestra
región para aprovechar las oportunidades de crecimiento económico que
nos brinda el desarrollo tecnológico. En ese sentido, se podría decir
que si la circunnavegación del estrecho
de Magallanes fue un punto de partida a nuestro crecimiento, seguido
posteriormente por el hallazgo de reservas petroleras, la implementación
de la Fibra Óptica Austral será una tercera ola de desarrollo en
nuestra historia que, sin duda, traerá enormes beneficios. Otro
dato. Magallanes ofrece condiciones climáticas ideales para la
instalación de grandes centros de almacenamiento de datos, que suelen
requerir de sofisticados y costosos sistemas de enfriamiento
para funcionar de manera adecuada.
Se trata de una ventaja que ya nos
tiene en la mira de empresas dedicadas a esta área y que representará la
generación de empleos directos e indirectos así como el estímulo para
nuevos desarrollos tecnológicos. Como lo he dicho en distintas oportunidades, los desafíos del siglo
XXI ya no serán resueltos por la lógica binaria de la izquierda y la
derecha, sino que más bien a una que decide mirar al futuro antes que al
pasado. Muchos aún no logran tener la visión de lo que implica avanzar a
este nuevo mundo, donde los desarrollos de inteligencia colectiva
(humano-máquina) y procesos sustentables serán no sólo una necesidad
vital, sino que una exigencia de los mercados en el marco de un mundo
globalizado de economías abiertas como la nuestra. Es
natural y totalmente entendible que aún existan resistencias al cambio,
así ha ocurrido en todas las revoluciones industriales anteriores que,
finalmente, significaron saltos cualitativos para la humanidad. Pero en
esta oportunidad, los retos son mayores debido a la rapidez de los
cambios tecnológicos que impactan en nuestra forma de vivir y a la amenaza
cierta del Calentamiento Global, que pone en jaque la subsistencia del
planeta. Magallanes tiene todo el potencial para ser protagonista del
nuevo mundo que enfrentamos, sólo falta que todos y todas lo entendamos y
trabajemos juntos para hacer de nuestra región un mejor lugar para
nuestros hijos e hijas.