El
año 2020 en medio de cuarentenas y pandemia, sin que la mayoría de los
actores regionales se enterara debido a su escasa difusión, se elaboró
la “Política Regional de Fomento Productivo”. Dicha política licitada
por el Gobierno Regional, fue adjudicada por una empresa sin experiencia
alguna, que se había creado tan solo dos meses antes, pero gracias a
una inteligente “alianza” con una Universidad, pudo ganar una licitación
tan importante.
Los
resultados fueron del todo evidentes: se realizaron talleres con
preguntas dirigidas y dejando de lado actividades económicas
gravitantes, para poder obtener los resultados que pudiesen acomodar y
justificar a los mismos actores de siempre, que poco gravitan en la
economía productiva regional. De esta forma, hoy tenemos una Política de
Fomento, sin una participación masiva, abierta y la ausencia de sus
principales actores: la comunidad, los emprendedores y el empresariado
regional.
Lo
mismo ocurrirá seguramente con la Estrategia Regional de Desarrollo. A
diferencia de la anterior Estrategia 2012-2020 que fue licitada, de
forma transparente, donde las principales consultoras y Universidades
del país pudieron competir por ofrecer el mejor servicio a la Región y
con los más experimentados profesionales, académicos, eso hoy; no
acontecerá.
No
seguimos el ejemplo de otras regiones del país, como las de Maule,
Ñuble, Los Ríos, Biobío y muchas otras. Estos Gobiernos Regionales,
inteligentemente si llevaron a cabo un proceso de licitación abierto,
transparente y competitivo, y tendrán como resultado, el privilegio que
Instituciones dentro de las más prestigiosas de Latinoamérica, como son
las Universidades de Chile, Santa Maria o Concepción, elaboren y lideren
sus respectivas Estrategias Regionales de Desarrollo.
Pero
en Magallanes, ¿qué hace nuestro Gobierno Regional?: Le entrega a dedo,
a través de un “Convenio de Colaboración” la elaboración de la
Estrategia Regional de Desarrollo a la Universidad de Magallanes.
Universidad que no cuenta con experiencia alguna en la Elaboración de
Estrategias Regionales, que ya había perdido la licitación anterior
debido a su nula experiencia, baja experticia y claramente no tenía
posibilidad alguna de ganarla si se hubiese licitado y competido con
consultoras y Universidades de mayor experiencia, hoy sin embargo la
puede hacer gracias a un traje a la medida, como finalmente le hizo el
sastre del Gobierno Regional.
Así,
comienza una Estrategia Regional de Desarrollo, desde sus inicios,
sombría, “penca”, “chanta” y a dedo, liderada por una Universidad hoy
financieramente quebrada, con millonarias pérdidas acumuladas, que no
puede manejar su propio destino, pero que se le entrega la enorme
responsabilidad de liderar la elaboración de la carta de navegación de
toda una región, hasta el 2031.
Veremos
quizás, como Fundaciones Extranjeras comenzaran a “donar” a cambio de
protagonismos y exclusiones, como ya lo hicieron en la Universidad
Austral, para poder incidir en la mayoría de los planes de manejo de las
áreas protegidas de Magallanes a su antojo, dejando de lado a los
Magallánicos y sus intereses. Pasarán seguramente por su presupuesto de
elaboración y “gastos operacionales”: asesores varios, familiares de
candidatos, connotados expolíticos y operadores cesantes (que hoy
hibernan, en calidad de eximios “Docentes”), la mitad de la secta
masónica-pitutera y cuanto “Prorrecmediopollo” existe, alineados todos
en un fin común: obtener una buena tajada de su millonario presupuesto, a
través de su respectiva “asesoría experta”.
De esta forma, comienza a construirse: el futuro chanta de Magallanes.