Eterno homenaje al mar y a sus vigías

Mayo
se caracteriza por la conmemoración que se desarrolla en estas fechas
de la gesta heroica acaecida en la rada de Iquique un 21 de Mayo de
1879, y en donde se desenvolvieron dos acontecimientos; por uno la vieja
corbeta Esmeralda haciendo frente al monstruo que representaba el
Huáscar por aquel entonces, y en donde de entrada, poco podía hacer
frente al poderío naval que representaba. Y por otro, la Covadonga que
en manos de Condell, se la jugó por salir adelante y de paso, encallar
en los bajos arrecifes a la Independencia. De ahí para adelante, la
historia nos es familiar.

Por
estos días, aun nuestros estudiantes representan de una u otra forma
aquellos hechos que pasan a ser parte de nuestro patrimonio histórico y
que enaltece el alma de cada chileno. Nos permite refrescar la memoria y
valorar el sacrificio y tesón de aquellos marinos de antaño.

Por
ello resulta preocupante, cuando de tiempo en tiempo se mencionan
posibilidades que dejan entrever el escaso o nulo interés por preservar
territorios que se obtuvieron en el pasado y en donde hay un costo
asociado de parte de compatriotas que no titubearon en dar su vida si
eso fuese necesario. Hoy, las circunstancias han cambiado pero el
interés de preservar lo nuestro, rotundamente no.

Ayer,
fue la plataforma Antártica, otro los Hielos Sur, más atrás el litigio
de nuestro mar con Bolivia. Y hoy, para ir a la par con los tiempos, la
disputa en el territorio antártico.

Varias
voces han estado alertando de las posibilidades que se dé un desmedido
provecho por obtener en propiedad exclusiva, tal territorio. Para ello,
hay mucho paño que cortar, pero ojo, hay quienes ya se aprontan porque
hay motivos más que suficientes para obtener ganancias y
aprovisionamiento de la nueva moneda de cambio que empieza a surgir; el
petróleo.

Al
concluir el mes de mayo o Mes del Mar, debe quedar en nuestra retina
literaria y en el alma nacional, el significado del hecho histórico que
se rememora, pero también rescatar el ejemplo que envuelve toda la
hazaña en sí.

Aquello,
ha trascendido de generación en generación y se erige hoy en cada
puerto, caleta y alcaldías como claro ejemplo de lo que significa y como
se desenvuelve en el día a día la Armada de Chile.

El
trabajo que desarrollan a lo largo de su litoral, en constante custodia
de la seguridad en el mar, en el apoyo constante en la conexión de
sectores aislados con las urbes más cercanas; o en el auxilio oportuno
de naves en alta mar y que requieren ser rescatadas.

El
ejemplo, compromiso, valentía y calidad humana se transmite e inculca a
diario en sus respectivas academias navales y en donde se forjan las
nuevas generaciones de hombres y mujeres, que no solo lucen con
beneplácito su uniforme, sino que hacen gala de todos aquellos valores
que salieron a relucir en la rada de Iquique un 21 de Mayo de 1879.

Página
escrita al fragor del combate y cuya inspiración emergía de la patria
amenazada y aun cuando las fuerzas eran desiguales, nada amedrentó ni
cohibió el patriotismo que fluía de cada hombre responsable y
comprometido con los destinos venideros de la nación.

Hoy,
las actuales generaciones, una vez más revivieron los laureles de la
gloria y rindieron sus homenajes a lo largo y ancho del país. Un
fraternal y conceptuoso saludo a nuestra gloriosa Armada de Chile al
cumplirse 145 años de aquella gesta memorable.

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