“Conjunto
de costumbres y normas que dirigen o valoran el comportamiento humano
en una comunidad”. Hemos perdido mucho. La capacidad de asombro (inicio
de todo pensamiento crítico), ha quedado a la zaga, olvidada, relegada…
Bajo el apuro por el poder (botín tan disputado por los mismos de
siempre), se urden las más aberrantes alianzas y se dejan de lado los
principios, los valores, la consecuencia. No importa si eres ladrón,
tramposo (como el tango Cambalache) o hayas cometido cualquier delito, a
la hora de elegir a las autoridades, la ética, la consecuencia y el
verdadero compromiso con tus principios caen en el pozo del relativismo y
jugamos al “todo vale”. Resulta casi inconcebible que no importe hacer
trampas, que huyas de la justicia, que te apropies indebidamente de
dineros, que robes, que te coludas, que te vendas o te compren, nada
importa, tengo que elegir a los “míos” y aunque te pongan frente a tus
narices los delitos más obvios, te ciegas, lo miniminizas y, ciego por
la ideología -como Barrabás bíblico-, la gente sigue prefiriendo al que
está fuera de la ley todo por la sumisión casi de esclavo a tu
ideología… Si alguien denuncia lo evidente, si alguien devela los
delitos, atacan al mensajero y no se preocupan del mensaje y, como ya es
pésima costumbre, descalificamos al que devela los hechos, la verdad…
Hemos relativizado las costumbres y normas que conducen nuestro
comportamiento, encontramos “normal” el engaño, la mentira, el doble
discurso, las “vueltas de carnero” y sigues creyendo (por ideología
pura, obvio), los discursos de cambiar Chile, de dignidad, de
transparencia y honestidad, de trabajar por el bien común… Bajo la
consigna de “defender al pueblo”, hemos asistido a verdaderas
traiciones, bajo el eslogan de mantener y respetar la institucionalidad,
hacemos oídos sordos a los muertos, a los golpeados, a los
encarcelados… Bajo el pretexto de salvar el país, se sientan a la misma
mesa moros y cristianos y argumentando el bienestar de la gente, pactan
acuerdos que precisamente dañan más a las personas… Me produce verdadero
asco ver a los antiguos enemigos en la misma ronda y bailando al mismo
son. Me da vergüenza y rabia (mucha rabia), ver que las prácticas y
políticas a espaldas de la gente siguen siendo pan diario en la política
nacional. No existe ética en estos mercaderes de la voluntad del pueblo
ni menos un mínimo de decencia en sus seguidores. ¿Cómo se puede
justificar el delito, la inconsecuencia, los discursos para encantar
serpientes? ¿Vamos a seguir -como década tras década-, eligiendo a los
mismos, a los que nos han mentido, engañado con falsas promesas? ¿Vamos a
seguir prefiriendo a los prófugos de la justicia y vamos a seguir
apoyándolos?… Nos han hecho un daño enorme, nos han sumido en la
pobreza y la miseria, nos han olvidado y no tienen asco en vender sus
principios por tal o cual cargo… Debemos terminar con esto, debemos
terminar esta miserable cadena en donde los mismos de siempre se
reparten la torta y la gente se contenta con migajas… Recuperemos la
ética, defendamos la consecuencia y mandemos para cierta parte a estos
indignos que no tienen decencia en abrazarse con cuchillos bajo la
manga. No nos merecemos esto. Para todos, como siempre, un abrazo.
P.D.: menos para los que ni conocen ni menos practican un mínimo de ética.