La
Antártica es considerada un laboratorio natural de investigación debido
a sus características climáticas extremas, a su geografía y a su flora y
fauna, siendo además considerado uno de los lugares más prístinos del
mundo. Dada la importancia de la investigación científica en este
territorio, en las costas Antárticas existen bases científicas de
distintos países, cuya visión se enmarca en la cooperación, la paz y la
ciencia.
En
las últimas décadas del siglo XX la Península Antártica comenzó a tener
gran relevancia en las ciencias atmosféricas, dado los impactos de
calentamiento global ocasionado principalmente por el incremento de los
gases de efecto invernadero, siendo una de las regiones del mundo más
afectadas por el aumento de la temperatura.
La
Isla Rey Jorge forma parte de las Islas Shetland del Sur, las cuales se
localizan al noroeste de la Península Antártica. Es la isla que
concentra la mayor cantidad de bases en la Antártica, las que pertenecen
a diferentes países: Chile, Argentina, Brasil, Perú, Uruguay, China,
Corea del Sur, Polonia y Rusia. En la base chilena Presidente Eduardo
Frei Montalva se encuentran las instalaciones del Centro Meteorológico
Antártico, el que depende de la Dirección Meteorológica de Chile. Las
instalaciones de este centro permiten registrar variables tales como:
temperatura, humedad, precipitación, dirección e intensidad del viento,
presión y nubosidad. Estos datos meteorológicos contienen una importante
información para el estudio del calentamiento global en la región.
Los
resultados de investigaciones sugieren que la Península Antártica es
una de las regiones del mundo más afectadas por el calentamiento global,
siendo evidente el aumento de las temperaturas y los cambios en los
patrones de precipitación. Por ejemplo, en las últimas décadas, los
registros evidencian un número considerable de días al año con
precipitaciones en forma de lluvia, la que al caer sobre superficies de
nieve y hielo genera que éstos se derritan, lo que trae como
consecuencia adelgazamiento y pérdida de espesor.
Las
proyecciones del clima generadas por modelos desarrollados por el Grupo
Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático sugieren un
significativo calentamiento en las zonas polares. De acuerdo a los
resultados de los modelos en las latitudes polares del hemisferio sur,
en particular en las zonas costeras del continente, un aumento en la
temperatura debiera inducir a un aumento en la humedad, la nubosidad y
la precipitación. Junto a estos cambios atmosféricos se esperan que
ocurran cambios en los otros elementos del clima como son el retroceso
de glaciares, formación y extensión del hielo marino, desintegración de
las plataformas submarinas de hielo. Para la zona polar sur, los
estudios relacionados al calentamiento global se encuentran limitados
por la escasez de datos instrumentales, dado que la gran mayoría de las
estaciones meteorológicas comenzaron a operar después de los años
cincuenta.
Es
de gran importancia que se continúen realizando investigaciones que
permitan evidenciar el incremento de temperatura atmosférica y oceánica
en la Península Antártica, las cuales puedan reflejar sus respectivas
consecuencias en los años venideros, a modo de tomar conciencia y
concentrar esfuerzos en reducir los impactos que tiene el calentamiento
global, y el consecuente cambio climático, en el vasto territorio
Antártico y su efecto en las zonas Subantárticas.
El
Centro Regional Fundación CEQUA aporta directamente en esta área de
investigación a través de su Laboratorio de Oceanografía y Climatología,
el que tiene por objetivo desarrollar investigación tendiente a generar
conocimiento acerca de los procesos océano-atmósfera asociados al
cambio climático y su impacto en los sistemas biológicos.