Ya se ha confirmado la muerte de 100 personas producto de los incendios forestales las autoridades admiten que los fallecidos podrían ser muchos más. La muerte de personas es lo único irrecuperable en un incendio, sea este forestal rural o urbano, ya que la vegetación solo se quema en su volumen aéreo, quedando intactas las raíces, que permitirán su rebrote en la próxima primavera. La infraestructura dañada es posible reconstruirla e, incluso, permite reactivar el mercado por aumento de la demanda de materiales de construcción.
Ahora bien, en materia de incendios forestales se tienen varias certezas. La primera es que la condición de bajo contenido de humedad del tejido vegetal, producto de la disminución estructural de las precipitaciones a menos de la mitad que hace 30 años, se traduce en que, en presencia del mismo viento de siempre, la velocidad de propagación del incendio es ahora vertiginosa. La segunda es que, dado que el 50% de los incendios de nuestro país se origina en zonas de interfaz urbano rural, es decir, en las zonas de transición entre los ecosistemas forestales, sean estos naturales o plantados, en estas zonas de interfaz se encuentren despejadas de basura, de residuos peligrosos, como neumáticos, o simplemente sin malezas. El Estado debe dotar a Conaf de presupuesto para no solo hacer diagnósticos de interfaz como ocurre en la actualidad, sino que debe darle además potestad para dirigir faenas de intervención con silvicultura preventiva en estas zonas a lo menos en el 80% de ellas, que es donde se concentran los incendios en Chile. Cabe mencionar que Conaf realiza actualmente diagnósticos de interfaz, los cuales se pueden revisar en conaf.cl.
La tercera es que es conocido que las labores de prevención del invierno evitan incendios. Por ello, el Departamento de Prevención de Conaf debe transformarse en Gerencia y contar con a lo menos el 50% de los recursos destinados anualmente a incendios forestales. Esta nueva entidad debe utilizar sus recursos no solo para intervenir las zonas de interfaz, como se reseña más arriba, sino que también para desarrollar cortafuegos en pequeña propiedad.
Además se deben realizar campañas invernales que ayuden a la prevención.
No ocuparse de prevenir los incendios forestales durante el invierno significa que en el verano solo podamos dedicarnos a apagarlos y a lamentar los resultados catastróficos de los mismos.