Evolución y revolución

Evolución es la transformación de las ideas o de las teorías, según dice mi viejo Aristos, que todo lo sabe, y agrega que evolucionar es mudar de conducta, de propósito o de actitud. Por otra parte, también me dice que revolución, en una de sus acepciones, es mudanza o cambio en el estado o gobierno de las cosas. Explicadas así las cosas, podríamos concluir que una persona a lo largo de su vida va recibiendo la experiencia que ésta le entrega, a la que agregando los hechos y situaciones de vida, del día a día, los momentos felices y los tristes, los de holgura y los de estrechez, los de abundantes y halagadoras amistades en tiempos buenos y los de escasez en los difíciles, entre otras cosas, la van moldeando, haciéndole ver realidades que al principio del recorrido de su vida no eran tales.

Un joven que hubiera tenido una triste realidad de niño, podría transformar su vida a una de plena felicidad al encontrar a la mujer o al hombre de su vida, y así evolucionar a otro estado donde compruebe que no todo es tristeza, como podría haber creído; por el contrario, alguno que hubiera tenido una niñez plena, rodeado de cariños y afectos podría llegar a conocer la soledad y abandono de adulto, y evolucionar su pensamiento a una realidad que le era desconocida. Y así podríamos dar miles de ejemplos que nos suceden a todos a lo largo de la vida, y que nos van haciendo evolucionar, cambiar de ideas por la fuerza de la realidad o por la fuerza de la experiencia.

Eso pasa en todos los aspectos, también en la política. Hay personas que se forman en un hogar donde existe, se quiera o no, una temprana influencia de orden político, aunque no sea partidista, sea por las conversaciones o los comentarios de los padres, por la forma de vida de esa familia, de las amistades, de los cercanos; esas personas se asoman a la juventud o temprana adultez, con una formación política, directa o indirecta, y comienza a caminar por la vida con esa base. A medida que se va caminando, esa formación podría verse reforzada y concluirse que era la correcta, la que acepta, la que le da sentido a su existencia.

Pero también hay personas que a lo largo de su vida van evolucionando, de acuerdo a la definición conversada al comienzo de esta columna, que van cambiando de ideas y de posiciones ante las distintas situaciones a que lo enfrenta la vida, hasta darse cuenta, ver y vivir la realidad, (realize dirían los gringos); que las cosas no son tan así como se pensaba o se creía, que hay otras realidades que tal vez se desconocían, que hay otros problemas distintos a los que se han vivido, y que también hay otras soluciones que en algún momento eran desconocidas. En conclusión, quiero decir que la vida no es chata ni plana, y que a medida que se va caminando por esta maravilla, con las lágrimas y las risas, con caminos empedrados y pavimentados, con sueños realizables e inalcanzables… las personas evolucionan, para mejor o para peor dependiendo del punto de vista, y eso no es condenable, si no por el contrario.

Como tampoco lo es para las personas que desde el inicio de su vida encuentran sus convicciones y no evolucionan, porque no necesitan evolucionar, crecen y viven con las mismas ideas y posiciones. También es posible re evolucionar, es decir, después de evolucionar mirar hacia atrás y convencerse de que se debe hacer una nueva evolución, ir más allá de lo que se había evolucionado… que la primera evolución quedó corta y que no dio el ancho. Vistas así las cosas, personalmente me considero un re evolucionario…y como diría el mago…”con todo respeto”…

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