Exportaciones en firme: una realidad, un futuro

Desde
el pasado 1 de octubre, volvió a fluir gas “en firme” desde Argentina
hacia Chile. A partir de contratos aprobados por el Gobierno de mi país,
que garantizan los envíos, se contribuirá al desarrollo de la industria
hidrocarburífera argentina, y a la diversificación de la matriz
energética y al desarrollo del sector productivo chileno.

Se
ha autorizado para este verano la provisión de hasta 6 millones de m3
de gas natural en firme por día. Si bien en el verano del 2019 al 2020
se llegó a exportar un promedio de 7,4 millones de m3 diarios, menos de
la mitad del mismo fue contratado en firme. La diferencia entre uno y
otro tipo de envío yace en la posibilidad de que el exportador lo
interrumpa a discreción, con la falta de previsibilidad aparejada y la
necesidad de arreglos de contingencia que acarrean costos.

Esto
es posible gracias a los resultados de la aplicación del Plan Gas.Ar,
decisión política del Presidente Alberto Fernández, que permitió el
crecimiento de la producción, y como estaba previsto desde su diseño, el
incremento de las exportaciones hacia Chile.

Un
hecho central en el marco de estos permisos de verano es la posibilidad
de que el gas argentino permita a empresas chilenas como Methanex
usufructuar el insumo para alimentar su planta de Punta Arenas.

Actualmente,
las firmas argentinas YPF, TOTAL, Pan American Energy y Compañía
General de Combustibles mantienen contratos vigentes con Methanex, que
le permiten a la compañía a partir del gas natural argentino producir y
exportar metanol y generar empleo en la Región de Magallanes.

El
hecho de que Argentina cuente con la segunda cuenca de gas no
convencional más grande del mundo a pocos kilómetros y conectada por
cinco gasoductos en el marco de un mercado global altamente volátil,
hace coincidir a chilenos y argentinos en lo estratégico del proceso de
integración energética, tanto en materia de costos como de acceso al
recurso. Cabe recordar que la zona austral de Chile, más allá de la
producción propia, no cuenta con la alternativa del GNL, volviendo a la
integración energética con Argentina fundamental.

Si
argentinos y chilenos comprendemos las ventajas de extender estos
vínculos, la integración energética será sin dudas un pilar sobre el que
pueda asentarse nuestra prosperidad, reforzando los históricos lazos de
cooperación e impulsando el desarrollo conjunto de nuestros pueblos.

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