¡Exprópiese!
Exclamó Hugo Chávez en febrero del 2010 al ver un edificio con
comercios durante una caminata por una plaza de Caracas. Le siguieron
bancos y empresas privadas. Tales expropiaciones se hacían para y por el
“pueblo”. 24 años después, el desastre social y económico es evidente
en Venezuela y lo padecen además de los venezolanos, toda Latinoamérica.
Expropiar es un recurso fácil y diría hasta populista de gobernantes
que desean el favor del pueblo, que de otra manera no pueden conseguir.
Se
anunció esta semana la expropiación del Club Hípico de Punta Arenas
para hacer un gran parque, además de viviendas para arrendar. Un Central
Park en esta ciudad, al estilo de Nueva York, dijo el Presidente. No
anunció grandes inversiones, creación de empresas y empleos o hacer de
esta ciudad un gran polo de desarrollo económico. De eso, nada de nada.
Es cierto que sería agradable tener un parque en la ciudad misma, pero
es más que evidente que lo accesorio no puede estar por sobre lo
esencial. Y lo esencial es que la gente tenga empleo, seguridad,
desarrollo social. Piense estimado lector que hoy no existe un gran
parque en la ciudad y que al tenerlo, no cambiará la calidad de vida de
sus habitantes, pues sin empleo, con alta inflación, con escaso
desarrollo económico, un parque es innecesario sino se resuelven
problemas básicos de la gente.
A
estas alturas es siempre necesario recordar la defensa que ha hecho
Gabriel Boric de las políticas chavistas. Apoyó incluso a Nicolás Maduro
para que continuara y profundizara la revolución bolivariana. Entonces
no es de extrañar que las expropiaciones sean un recurso a la mano de
gobiernos populistas y contrarios al libre mercado. Para este gobierno,
Chile seria la tumba del neoliberalismo, por lo que se debía debilitar
la propiedad privada. En Punta Arenas lo estamos viviendo en tiempo
real. No se trata de defender personas o empresas específicas, que no es
el caso, sino de defender la propiedad privada como pilar esencial de
toda sociedad libre. Esto de expropiar antes que anunciar desarrollo en
una de las regiones con peores índices económicos del país, está de más y
es un anuncio vacuo.
También
llama la atención que en el espacio a expropiar, el Presidente haya
anunciado la construcción de viviendas para arrendar. No se trata de
viviendas para hacer propietarios, sino para hacer arrendatarios. Es
exactamente lo mismo que se planteó en el proyecto de Constitución de la
tristemente célebre Convención Constitucional. Demuestra esto que la
izquierda, desde el Partido Socialista hasta el Partido Comunista, no
han renunciado al proyecto de constitución que fue absolutamente
rechazado por la ciudadanía. En ese texto se planteó la idea que el
Estado garantizaría el derecho a habitar una vivienda, mas no el derecho
a ser su propietario. Los constituyentes nos decían que lo importante
no era que la gente fuera propietaria, sino que vivieran en una casa y
que ello implicaba que el Estado podía tener propiedades en arriendo.
Siempre defendieron esa idea y ahora en nuestra región, este Gobierno
quiere implementarla. Quieren hacer de los chilenos unos arrendatarios;
no propietarios.
En
síntesis, el anuncio del Gobierno de expropiar para hacer un Central
Park magallánico y construir viviendas para arrendar, no contribuye al
desarrollo de esta región. Lo que se necesita son inversiones
productivas que generen empleos, no parques para que vayan a pasear los
desempleados. Como también se necesitan viviendas entregadas en
propiedad a las personas y no arriendos, con lo precario que eso
implica.