Nuestro ego es
extraordinario y cada persona es un dios en sí mismo. Al contar con
valores que recibió de la familia, amigos, escuela, la calle y su
experiencia, crean un juicio de todo lo que sucede. Cada uno de los 7.9
billones de personas del planeta, tienen la solución para los problemas
del mundo. Pero en realidad es solo para su pequeño e ínfimo círculo.
Las
soluciones para tener un mundo mejor: imperialismo, comunismo, nacional
socialismo, islam, neoliberalismo. Visiones fanáticas y sesgadas. Si
lo que es bueno para mi y “todo el mundo”, no te sirve a ti, el problema
eres tú. Es en ese momento donde el líder supremo, debe detenerse y
mirar cuantos millones son como el “problemático”.
El
economista José De Gregorio comento hace unos días en Radio
Cooperativa: “Lo que hay que hacer -y esta es una tarea del Banco
Central y de las autoridades, y una cosa que ayuda mucho- es que se
acaben los billetes en Chile”. Como prestigioso economista,
contundente, pero como ciudadano demuestra desconocimiento.
Hay
personas que ni siquiera tienen la cuenta Rut y no tienen intención de
obtenerla. La gente usa efectivo para controlar sus finanzas y
verificar cuanto gasta, porque se ganan el dinero día a día o perciben
ingresos bajos. Deben estirar el billete para llegar a fin de mes. Por
su parte los estafadores, basta que agreguen un cero de más, y de
$19.000 la compra ya es de $190.000 y se llevaron la pensión.
Ahora,
siempre la gente con estudio encuentra todo tan lógico. Cuando hay un
conflicto proponen que lo resuelvan las entidades de control y
organismos judiciales. Si nos cobran de más, el proceso de reclamo
puede durar días, meses y años para que devuelvan los recursos, y si es
estafa, olvídalo. El ciudadano no tiene ahorros, porque gana lo justo
desde hace muchos años.
La
tecnología de Chile. Se cae el sistema o bloquea la clave. La solución
es “asistencia remota”, a tal extremo que algunas importantes empresas
solo atienden por WhatsApp. Y con ese mediocre sistema de resolución de
problemas, nos quitan las oficinas de atención presencial en las
ciudades. Por su parte, existen empresas que administran pagos
electrónicos y algunas son una vergüenza operativa, cobrando además
comisiones que castigan a las PYMES y por ende al consumidor. Hasta el
mismo “patito” del Banco Estado sigue cobrando al ciudadano por usar su
servicio.
¿Y
por qué vino la idea? Para luchar contra la delincuencia. ¿No será una
vuelta muy larga? En cada ciudad todos saben quienes son los
criminales. Pero nadie se atreve a hablar porque las leyes son malas, y
los delincuentes vuelven a cobrar venganza o las coordinan desde la
cárcel. Porque el mecanismo para denunciar es ridículo, en donde
prácticamente piden al ciudadano que realice el trabajo de la policía
entregando antecedentes concretos, para que después no se haga nada. La
virtud de Chile en América era la baja tasa de corrupción, pero hoy
algo huele mal, y no es el efectivo.