Con
frecuencia se moteja de esa manera a quienes tienen convicciones claras
sobre la sociedad, la economía, la moral, el orden público y piensan
que la vida, la libertad y la propiedad privada son los pilares de una
sociedad libre y justa. Por estas razones y por su decidida defensa de
una sociedad libre, en oposición a todo tipo de socialismos que generan
pobreza espiritual y material, se les apunta llamándoles también
“fascistas”, “derecha dura”, “neoliberales”. Con eso quieren señalarles
como intolerantes, indolentes con los más pobres, reaccionarios al
“avance” o “progreso” de las sociedades. Pero veamos si es cierto ese
extremismo del que se les acusa.
El
fascismo fue creado por Benito Mussolini durante la Primera Guerra
Mundial. Mussolini era militante del Partido Socialista Italiano de
donde fue expulsado por su postura nacionalista, contrario al
internacionalismo de dicho partido, lo que no impidió que continuara con
sus ideas socialistas y anti liberales; decía Il Duce que “Todo en el
Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado”, lo que da cuenta
que los fascistas conciben a la persona humana como un engranaje más del
Estado, perdiendo cada sujeto sus libertades, idea absolutamente
distinta a la que tienen las derechas en el mundo y que en Chile bien
representa José Antonio Kast, que en su programa de gobierno contempla
el reducir el Estado y ampliar las libertades de las personas. Además,
el fascismo es por esencia contrario al capitalismo, a la propiedad
privada, que se sustenta sobre la libertad individual. Con el correr del
tiempo, en Alemania se funda el Partido Nacional Socialista, los
llamados “nazis”. Ya su denominación da cuenta que el nazismo es una
ideología socialista, contraria también al capitalismo y a la democracia
liberal, y ve en el Estado la salvación del individuo. Motejar a un
derechista como fascista o nazi, no sólo es abiertamente incorrecto,
sino que paradojas de la vida, quienes apuntan a otros con tales
apelativos son precisamente los fascistas, nazis, socialistas y demás
colectivistas. En España, después de la Guerra Civil, se crea la Falange
Nacional, soporte político de la dictadura de Franco, de raigambre
nacional, socialista y católica. En
Argentina Juan Domingo Perón da lugar al Peronismo, ideología
socialista y progresista, protectora de nazis y de gran relación con la
dictadura de Franco.
Se
señala al Partido Republicano y a José Antonio Kast como de extrema
derecha, derecha dura. ¿Podrán ser de “extrema derecha” quienes están a
favor de la vida que está en el vientre materno? ¿Del matrimonio como
una institución entre un hombre y una mujer? ¿De la libertad y el
respeto a la vida? ¿A favor de la propiedad privada, de manera que cada
persona sea dueña de lo que ha producido con su esfuerzo? ¿A favor del
emprendimiento privado, de manera de proteger y alentar la creación de
empresas de todo tipo? Qué tiene de extremo pedir que se regule la
entrada de inmigrantes, que se restablezca el estado de derecho en la
Araucanía, que se respete el himno nacional y los símbolos patrios.
Hoy
por hoy, para cancelar y anular a que otros expresen libremente sus
opiniones, la izquierda y lamentablemente algunos derechistas de
gobierno, sindican como extremistas de derecha a quienes aman a su
patria y piensan que lo justo es sacar a las personas de la pobreza y no
repartir dádivas desde el Estado para mantenerles cautivos de políticos
y funcionarios estatales.