Fake news: verdades mentirosas

¿Somos
conscientes del peligro que causa la desinformación? Esa es una
pregunta legítima que puede que muchos no se hayan hecho, pero que sin
duda resulta importantísimo a la hora de compartir contenidos, sobre
todo en redes sociales.

No
hay duda de que las llamadas Fake News o noticias falsas son uno de los
fenómenos más negativos de la era digital, ya que en pleno siglo XXI,
no solo han influido en diversos procesos electorales, sino que también
en movimientos sociales como ha sucedido en Ecuador, Bolivia, Perú y
hasta en nuestro propio país.

Pero
este fenómeno no es algo nuevo, sino que es algo que comenzó con las
elecciones en EE.UU que llevaron a Donal Trump a la presidencia de ese
país. Desde entonces, esta ha sido una herramienta poderosa para
empresas dedicadas a la propaganda (ya sea a favor o en contra de algo o
alguien).

Para
ello, la utilización de redes sociales ha sido fundamental y ha sido
mediante esta plataforma digital que se ha ejercido una manipulación de
masas que preocupa. Esto porque con el objetivo de formar opinión, se ha
utilizado la emocionalidad de las personas envueltas en contextos
especialmente conflictivos o adversos.

El
año pasado, la UE lanzó un Eurobarómetro donde encuestó a más de 26.000
personas y los resultados arrojaron que “el 83% considera las noticias
falsas son un peligro para la democracia” y que “el 37% se encuentra con
noticias falsas a diario”.

Preocupante
si consideramos que la base de las democracias sanas son la libertad de
prensa y de información que tienen como rol fundamental, informar en
forma veraz y oportuna a las personas para que pueden tomar decisiones
luego de haberse informado correctamente.

Es
por esta razón que la irrupción de las Fake News es una verdadera
amenaza a nuestra democracia porque, considerando por ejemplo el
contexto por el cual atraviesa nuestro país, resulta complejo resolver
problemas o preocupaciones sociales – ya sean de larga data o del
momento – si no podemos siquiera estar de acuerdo en qué hechos son
verdaderos y qué no los son.

A
lo largo del tiempo que ha transcurrido desde que se inició este
proceso de cambio para nuestro país, hemos sido testigos que en redes
sociales se difunden videos o noticias sacadas de contexto, poco claras o
derechamente falsas que se vuelven virales y que incluso compartimos
sin advertir lo que ello significa.

En
esa línea, corresponde hacer un llamado a ser cuidadosos, responsables y
muy cautos con lo que se lee y cree, así como también con lo que se
comparte o difunde pues en este momento, Chile y nuestra sociedad, es un
terreno fértil para la desinformación.

Compartir
una terrible o trascendental noticia responde a un impulso y a una
reacción emocional lógica que se da cuando las personas sienten temor,
tristeza o enojo. Bajo estos sentimientos, es menos probable que se
desconfíe de la información y más aún, que esta sea chequeada antes de
difundirla.

Quienes
quieren desinformarnos y enemistarnos saben esto y crean contenido
emocionalmente llamativo y fácil de viralizar, pues ven tras las
pantallas a gente vulnerable.

No los dejemos continuar. Seamos críticos y cautos. No creamos verdades mentirosas.

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