Fe pública

Por
cierto estas líneas no pretenden condenar, a ningún supuesto hechor o
hechora, creo firmemente en el principio de la inocencia, creo incluso
que siendo culpables por propia confesión o por condena de la justicia,
las personas merecen un trato justo y proporcional a sus actos, dicho
esto me permito comentar algo que en los últimos meses y semanas está
en el tapete, la fe pública o la confianza Ciudadana, este concepto, que
para distintos actores o personajes tiene significados disimiles, cada
cual al parecer, la define según propia conveniencia o la aplica a lo
que más le acomoda y arriesgo de parecer uno más de ellos, escribiré
sobre el tema.

¿Traicionan
o engañan la fe pública, la confianza ciudadana, aquellos funcionarios
que al cumplir con sus obligaciones, solicitan contraprestaciones no
reguladas, si no que para su propio provecho, el de sus jefes o de sus
cercanos? Por supuesto que sí, y generan un clima de rechazo y
desconfianza en la ciudadanía.

¿Traicionan o defraudan la fe pública quienes difunden en forma masiva, mensajes de redes personales? Lo hacen
por cierto para servir a sus propios fines y para dañar a otros u otras
que creen estar refiriéndose en privado a un tema que por, acción de
terceros, se hace público y masivo, por cierto que la dañan y
perjudican, no sólo a quienes ellos pretenden, por el contrario, dañan
al conjunto de personas que comparten determinadas posiciones,
partiendo por ellos mismos y sus cercanos.

¿Traicionan
o defraudan la fe pública, la confianza de los ciudadanos quienes en el
ejerció legal de su profesión, terminan apropiándose de parte o todo
aquello que debía resguardar para sus legítimos propietarios? y que por
sus conocimientos específicos sobre esas materias, obviamente está en
ventaja respecto a las personas comunes y corrientes, aunque sean unas
pocas hectáreas en una respetable estancia fueguina.

La
profusión de candidaturas mal inscritas o simplemente no inscritas,
otras con errores, con firmas falsas y fraudulentas, por cierto no hacen
más que estalle por los cielos la ya maltrecha fe pública y confianza
ciudadana, he partido señalando que no pre
tendo
imputar nada a nadie y menos juzgar, pero la persona que encarga
recolectar ante notario 20.000 firmas en 5 días, no piensa que es
materialmente imposible, que así se realice, si suponemos 12 horas
continuas firmando en 5 días, querría decir que se firmaron 333
patrocinios por hora, un poco mucho, como dice mi amigo Lucho, que
también fue mal inscrito, que pensar de los directivos de aquellos
partidos políticos que “se olvidaron” “no alcanzaron” o les “falló el
sistema computacional” y por eso no patrocinaron a sus compañeros de
listas, es decir a aquellos candidatas y candidatos que deben derrotar
en primer lugar, dado que el sistema electoral privilegia a los pactos y
SUBPACTOS con más votos.

El
caso más relevante, por su impacto en los medios de comunicación
social, en las redes sociales y en la Asamblea Constitucional, por tanto
en el futuro del país es el del Convencional Rojas Vade que al decir de
la titular del Consejo para la Transparencia, Gloria de la Fuente más
allá de la complejidad de la situación que afecta a Rojas: “es ética y
moralmente reprobable y que daña a la fe pública”.

Lo
más lamentable en este caso y similares, por ejemplo parlamentarios
desaforados que siguen recibiendo sus dietas, al no existir norma legal
que determine cómo dejar el cargo renunciar o cómo es posible reemplazar
a parlamentarios y convencionales, en este caso.

Me
atrevo a señalar que la propia Convención no podrá ir más allá de la
ley que la regula y no podrá cesar, destituir, reemplazar, o ejercer
acción alguna para reparar el daño, suspender o cortar el pago de las
dietas, entre otras cosas.

La
fe pública está dañada, la Confianza Ciudadana en un nivel límite, no
necesita de más actores, personas naturales o jurídicas, redes sociales o
medios de comunicación que se sumen, nieguen o agreguen supuestos
hechos o conclusiones de dudosa realidad.

No
es que la Convención no quiera sancionar, no es que los parlamentarios,
protejan a los desaforados, no es que los colegios profesionales no
quieran intervenir, en el actuar de sus asociados, simplemente no tienen
las atribuciones para aquello.

Esperando
que hoy (jueves) si hagamos goles, que la Pandemia siga de muy bajo
perfil y que los controles de acceso a la región sigan tan estrictos
como sea posible, me despido en esta especial semana.

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