Tras
la derrota en las elecciones de consejeros constitucionales, Pablo
Iglesias, ex vicepresidente de España y uno de los fundadores del
partido Podemos, expresaba a Gabriel Boric: “Lamentamos que las cosas no
hayan salido de otro modo, sentimos que hayan salido mal”.
Esta
interacción, evidencian la amistad entre ambos políticos, así como la
relación entre Podemos español y el Frente Amplio chileno. Estas
agrupaciones comparten enfoques políticos, ideológicos y puntos de
vistas de lo que sucede en sus naciones.
Ambos
nacen acompañando a las protestas o movilizaciones masivas. Mientras
que el Frente Amplio (FA) marchaba para demandar educación; Podemos se
veía representado por los “movimientos de los indignados” en esos años
posteriores a la crisis económica. Para darle forma a sus ideologías,
terminaron influenciados por las lecturas de los postmarxistas Chantal
Mouffe y de Ernesto Laclau, en respuesta a las políticas de gobiernos
social-demócratas y de derecha, lo que vendría siendo el bipartidismo en
España y el binominalismo en Chile.
Así
llegan al poder, con el Frente Amplio como primera mayoría junto a
Gabriel Boric, pero sin acompañamiento en el Congreso, y Podemos como
aliado de un Partido Socialista Obrero Español (PSOE) desgastado y con
insuficiente apoyo. De este modo, sufren los mismos deslustres y
deterioros a su condición de ser minorías en el parlamento, necesitando
apoyos de instituciones políticas para gobernar.
En
otras palabras, ambos han llegado a gobernar sin el poder total. En
España, el PSOE como ganador de las elecciones en España se junta a
Podemos, pero sin ir más lejos se disputan el poder consumando el rol de
gobierno con dos gabinetes internos, el de Sánchez y el de Pablo
Iglesias. A contramano, vivimos en Chile que el Frente Amplio gobierna
por su mayoría electoral, pero con el Partido Socialista asesorando,
casi gobernando por sí mismos.
Y
las vinculaciones de estos gobiernos continúan. En Chile la agrupación
gobernante no escucha a sus asesores, porque quien gobierna no tiene la
experiencia necesaria. Al mismo tiempo, Podemos en España compite con el
PSOE, colocándole a su gobierno piedras en el camino cada vez que puede
por intentar imponer sus ideas. Claramente estas agrupaciones son
primas hermanas, incluso en sus conductas.
Así
vemos en España ideas políticas demasiado presuntuosas o poco realistas
que bordean lo extremista, con sectores cuasi anarquistas que están
causando una desestabilización política. Sin embargo, a pesar de lo
extremo de sus pensamientos están ganando cada vez más terreno, quizás
no en un estallido social, pero sí en cosas como el feminismo y su ley
“ni una menos”.
Iniciativas
que no fueron producidas por estos partidos, sino por vicisitudes en la
misma sociedad, protestas momentáneas y legítimas de sectores que
sufrían ciertas complicaciones. El hecho gravitante es que Podemos
hábilmente manipuló las marchas y les sacó provecho. Es su práctica de
hacer política.
Si
esto parece similar, es porque el descontento provocó situaciones
parecidas en el país que derivaron en el estallido social. Y el Frente
Amplio, así como Podemos, quería de alguna manera repetir la hazaña,
capitalizar esta energía para su beneficio con matices. Cuánto consiguió
de su objetivo no lo sabemos, pero alcanzaron el gobierno de una nueva
coalición, en un sistema político desgastado, y constituyentes en un
fracasado proceso de escritura constitucional.
Así
Gabriel Boric, el claro representante del Frente Amplio, un poco más
idealista y carismático que Pablo Iglesias, obtuvo la presidencia a
diferencia de su homónimo. Y a palabras del mismo Iglesias, Chile
siempre ha sido un laboratorio para la izquierda, su proyecto
progresista se ve puesto en práctica en nuestro país. Es claro que Boric
e Iglesias comparten la misma ideología que puede ser crédula o puede
ser extremista, pero cabe preguntarse al final ¿cuánto ha asesorado
Podemos al Frente Amplio?
Finalmente,
estas semejanzas se comparten hasta en los resultados. Hasta el
momento, ninguno de estos han logrado un gobierno mayoritario, practican
el populismo y simultáneamente no logran consolidar sus promesas de
gobierno. Desafortunadamente para Chile, el Frente Amplio ha demostrado
fehacientemente que no estaba preparada para gobernar el país y que no
es ni por asomo la promesa de recambio que esperábamos.