Fundición Ventana… ¿cuánto vale la vida de un chileno?

Tiempo
atrás vi la película: ¿Cuánto vale la vida? En ella se abordaba una
compensación para las víctimas de la tragedia de la caída de las torres
gemelas en N. York. Allí, muy bien representadas por los actores, se nos
plantea la maraña que tienen que enfrentar y afrontar los
sobrevivientes de ese episodio terrible y cómo (esto es lo más
terrible), se anteponen los intereses
corporativos-económicos-comerciales al valor de un ser humano. El
problema ético planteado es: ¿cómo se cuantifica el valor de la
existencia?, ¿cuánto vale una vida?, ¿qué precio le colocaríamos…? Más
allá de las buenas intenciones iniciales, de los discursos “para la
galería” y en ese afán tan arraigado en nuestra sociedad de “no quedar
mal con nadie”, está latente la bestialidad de un modelo
social-económico que no respeta el valor de la vida, que avasalla cuanto
pueda, que no tiene remordimiento en depredar, explotar, destruir,
contaminar y ¿todo para qué?, para un supuesto desarrollo económico
social marcado por la inmediatez, por el dinero, por las bondades
monetarias que puedas recibir en “el ahora” sin tener consideración por
el futuro, por el mañana, o lo peor, por tus iguales… Que alguien salga
diciendo a estas alturas que no existen índices de contaminación o que
la afectación a la población no es tal, es de una bestialidad e
ignorancia absolutas que revelan que te interesa más el dinero que los
niños (y población en general) que tienen que acudir constantemente a
los centros de salud por efectos de la contaminación. ¿Tanto puede
enceguecer el alma de una persona un pago mensual?, ¿no te interesa que
un niño (a) pueda morir?, ¿eres capaz de renegar de tu condición de
humano por los billetes que recibes?… Sí, lamentablemente sí, así es,
es cosa de revisar nuestra historia y nos percataremos que existen
muchos (demasiados para mi gusto), que son capaces de vender a su madre
por un sueldo, reniegan de sus principios y discursos una vez que
recibes el cheque o depósito y, si no me cree, recuerde cómo se nombran
los cargos públicos gobierno tras gobierno y verá cómo los que antes
despotricaban por los altos sueldos de funcionarios públicos o que
decían que había cargos que debían desaparecer, ahí los tienen,
calladitos, contentos, sonrientes y más que seguro “donando” partes de
sus sueldos a sus propios partidos… ¿O no, compas?… De seguro
arrojaremos los dardos hacia la bestialidad de los trabajadores de
Codelco (y bien merecido, en realidad), porque plantear que no existe
contaminación por seguir recibiendo dinero es de una bajeza absoluta, lo
mismo que los pillines actuales sentados en puestos y cargos que ayer
despreciaban… Las “zonas de sacrificio” están allí, en nuestro entorno,
en toda nuestra Patria, porque lamentablemente hemos convertido todo
nuestro país en una “territorio de sacrificio”: los políticos sacrifican
la dignidad, la decencia y su consecuencia; el sistema económico
sacrifica nuestras pensiones, salud, educación, vivienda; los
gobernantes de turno sacrifican las esperanzas de su gente; el dinero y
el interés partidista, sacrifica el progreso real de nuestro país; la
justicia ha sacrificado hace tiempo el castigo y los sinvergüenzas y
delincuentes de todo tipo, andan como Pedro por su casa… Podríamos
seguir y para largo, porque (y esto lo denuncié hace años): cuando este
sistema encuentra normal que una profesora jubilada tenga que tocar la
flauta en el metro de Santiago (pedir limosna, en realidad), hemos
sacrificado nuestra docencia y lo peor, nuestra decencia, nuestra
dignidad y seguiremos absolutamente insensibles por el suicidio de
ancianos que prefiere matarse por no poder vivir… Con nuestra
indiferencia, hemos sacrificado el dolor y las carencias de millones de
compatriotas que tienen una “fundición día tras día” que les caga la
vida por siempre… Ventanas, en Quinteros, estará de moda por un tiempo,
ojo, pero no es la única empresa que contamina y seguiremos con el
discursito minimizador soportando la explotación de un modelo que no
presenta consideración alguna por las personas y que sólo le interesa el
dinero, así es, así ha sido… ¿Para qué cerraron Chernobyl si daba
trabajo? Y no faltarán: ¿Para qué terminaron con el campo de prisioneros
en Isla Dawson si ahí igual trabajaban? …Sólo queda como guinda para la
torta que algunos “retrasados” digan que el cierre de Ventanas es
“inconstitucional”, no me extrañaría… Así como son buenos para formar
gabinetes que después pasan por “error administrativo”, ¿qué tal si
conforman un gabinete que se llame “los hombres de verde”?… Para todos,
como siempre, un abrazo.

P.D.: menos para los que han “fundido” su decencia, sus discursos y consecuencia por unos miserables pesos.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS