No
pretendo innovar, probablemente el tema más comentado de lo que fue el
fin de semana, y lo que será esta semana, es el nombramiento del primer
gabinete que acompañará al Presidente electo en su respectiva gestión,
una vez que asuma sus funciones como primer Mandatario de la República.
Críticas, alabanzas y comentarios diversos es lo que hemos escuchado en
estos días y lo que seguiremos escuchando durante toda la semana, y
probablemente más; comentarios a favor, comentarios en contra, algunos
de carácter técnico, otros de carácter personal respecto de las personas
que han sido designadas como los principales asesores con que va a
contar el nuevo gobierno, que en muchos casos al contar con bastantes
ministros de gran nivel técnico en sus respectivas áreas, algunos ya lo
han calificado como un indicio en cuanto a que se tratará de un gobierno
pragmático y tecnócrata. Comentarios respecto a la expertiz de algunos,
caso emblemático el del designado ministro de Hacienda, que al parecer
satisface las aspiraciones de muchos; comentarios de falta de expertiz
en el caso de otros, como lo es el hecho que en la cartera de Justicia
se haya designado a una socióloga y no a un abogado, cartera en la que
tradicionalmente se designa a importantes y destacados abogados; a
quien, entre otras cosas, le corresponderá tratar con la excelentísima
Corte Suprema; en lo personal, y como abogado, me hubiese gustado un
abogado de excelente curriculum tanto profesional como académico en esa
cartera, ya que los conocimientos jurídicos acabados y sólidos son una
exigencia en este ministerio, tan importantes como lo debe ser en salud
la designación de un médico destacado.
En
otros casos han surgido críticas de carácter personal, tal es el caso
de la persona designada en deportes, en que rápidamente se hicieron oír
algunas voces que le atribuyen situaciones previas de malos tratos con
las personas, habrá que ver en qué queda eso.
Especial
mención a la designación de la ministra de Defensa; aquí sí que se ha
dicho de todo, con muchos comentarios mal intencionados de un lado y del
otro. Así, se han visto en redes sociales comentarios tales como “los
mismos que derrocaron a su abuelo, ahora tendrán que rendirle honores”; o
“que le vaya tan bien como le fue a su abuelo con las FF.AA.”,
comentarios ambos de tremenda mala intención y llenos de resentimiento, y
repito, por uno y otro lado, en circunstancias que lo que nos debe
preocupar es lo importante y trascendental que es la cartera de Defensa,
los conocimientos que al respecto tenga quien ostente la titularidad
respecto a lo que son las políticas de defensa en el nivel político
estratégico, que parecen no ser suficientes por sus profesiones, y que
no basta haber presidido el Comité de Defensa de la Cámara para adquirir
la expertiz en materias de lo que corresponde a planes y políticas de
defensa, a la planificación primaria y secundaria; al conocimiento de
economía de defensa para poder realizar la adecuada evaluación de los
proyectos de defensa, de modo que se permita a las FF.AA. chilenas
continuar siendo líderes en la materia a nivel sudamericano, tanto en lo
que es la preparación de su personal como la calidad del material que
debe ser de última generación; en lo que respecta también a las
relaciones internacionales en materia de defensa, a los distintos
acuerdos de cooperación técnica y otros sobre la materia; a aspectos
fundamentales como son el propender al desarrollo tecnológico en el área
de defensa y a modernizar y desarrollar adecuadamente la industria
militar chilena, de gran tradición y prestigio y que llevan a cabo hoy
Famae, Asmar y Enaer. En el área de defensa hay gente muy preparada, sin
haber sido necesariamente militares, que siendo cercanos a los sectores
que integran el gabinete tienen grandes conocimientos en el área y que
podrían ser un aporte efectivo, personas como Rodrigo Atria o Marcos
Robledo, ambos que ya han tenido participación dentro del Ministerio de
Defensa durante el gobierno de la expresidenta Bachelet, con las
capacidades técnicas de excelencia que la cartera requiere, eran sin
duda dos buenas cartas, pero quien decide es quien los nombra y sobre él
recae la responsabilidad de tener buenos asesores.